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Alfonso Dastis
Alfonso Dastis / EFE

Alfonso Dastis Quecedo, Bruselas como trampolín

  • Su infatible labor como embajador ante la UE no ha pasado desapercibida para un Rajoy que ha conocido y sufrido cómo se las gastan en el club

Su tiempo en la UE había llegado a su fin tras cuatro años agotadores, «terribles». Bruselas marca. Deja demasiadas cicatrices. No es territorio abonado para personalidades endebles. O te comes a la UE o la UE te devora. Simple. Bruselas hay que sufrirla para entenderla y Mariano Rajoy, que la ha conocido demasiado (mucho más de lo que le hubiese gustado), no ha dudado en premiar a Alfonso Dastis Quecedo, embajador español ante la UE desde diciembre de 2011, nombrándole ministro de Exteriores y Cooperación en sustitución de José Manuel García-Margallo, quien le nombró.

Es el gran desconocido de la selección de ministros presentada por Rajoy. Tanto, que incluso consiguió lo imposible: dejar sin palabras a los tertulianos que seguían en directo la decisión. ¿Quién es Alfonso Dastis? A vuelapluma, la mejor definición dice así: «todo lo contrario que Margallo». Que nadie espere una palabra altisonante o una declaración subida de tono. Es diplomático de carrera y sigue al pie de la letra todo lo que conlleva el término diplomacia. De Margallo a Dastis. Del político rimbombante al técnico que tendrá que aprender a ser político en un momento clave para una UE lastrada por los populismos y que deberá afrontar la madre de todas las negociaciones: el 'Brexit', la salida de Reino Unido.

«Europeísta convencido y convincente, trabajador meticuloso y gran negociador en la sombra», el nuevo jefe de la diplomacia española (Jerez de la Frontera, 5 de octubre de 1955) es licenciado en Derecho e ingresó en 1983 en la Carrera Diplomática. Su carrera está jalonada de cargos relacionados con Europa y casi siempre de la mano de los gobiernos de Aznar, de quien fue su asesor en La Moncloa. Ya en 2004 fue nombrado embajador de España en los Países Bajos y hasta diciembre de 2011 era también uno de los coordinadores de la Representación Permanente ante la Unión Europea en Bruselas, la conocida como COREPER.

Ya el 31 de diciembre de 2011 asumió las riendas de la que quizá es una de las plazas diplomáticas más relevante y la de mayor desgaste. Negociar a diario con el club de clubes y hacerlo, además, durante madrugadas eternas y complicadas en plena Gran Recesión con el país al borde de la quiebra no es tarea fácil. Bruselas se ha convertido en el kilómetro cero de la política española, algo que Rajoy ha entendido no sólo nombrando a Dastis, también manteniendo a Luis de Guindos como su referente económico internacional.

Hoy, a las 16.50 horas, a sólo unos minutos de iniciar el acto de presentación del Instituto Elcano en Bruselas que tuvo lugar en la sede de la COREPER y que, paradójicamente, iba a moderarlo él, recibió una llamada del presidente del Gobierno diciéndole que iba a ser ministro, que cogiera primer vuelo a Madrid porque hoy, a las 9, juraba el cargo que nunca imaginó. Y eso que como De Guindos, es colchonero confeso, de esos atléticos que nunca dejan de creer.

Dastis esperaba destino y su anhelo estaba lejos de Bruselas, como desvelan fuentes de su entorno. Sabía, además, que era muy posible que le recompensasen con creces tras superar con nota esa 'mili' llamada Unión Europea. Entre sus predilecciones, la que más le gustaba era Nueva York, aunque Roma no le disgustaba. Ni una cosa ni otra. Ministro de Exteriores, quizá lo máximo para un diplomático de carrera. Simple. O te comes a la UE o la UE te devora. Y aquí, el ganador no admite discusión.