Ideal

Rajoy convocará el Pacto de Toledo antes de finales de año para abordar la reforma del sistema de pensiones

Fátima Báñez e Íñigo Méndez de Vigo.
Fátima Báñez e Íñigo Méndez de Vigo. / Efe
  • Una vez elegido presidente también se reunirá con los agentes sociales y celebrará una conferencia con las CC AA para estudiar un nuevo sistema de financiación

  • Evita entrar en detalles sobre propuestas pero dice estar "abierto a tratar desde mañana mismo con cualquier partido cuantas medidas quieran proponer"

Fácil y al pie, sin adornos y pensando solo en ganar por la mínima. Mariano Rajoy, fervoroso aficionado al fútbol, recordó este miércoles por momentos a esos entrenadores que optan por amarrar un resultado corto, y prácticamente esperado, en vez de optar por ser más ambiciosos o arriesgar en algo. Por eso, la parte económica de su discurso de investidura no deparó sorpresa alguna ni tampoco quiso entrar en detalles ante asuntos tan delicados como el empleo y las pensiones.

El propio aspirante a repetir en la presidencia del Gobierno dejó claras sus intenciones casi desde el principio, al anunciar a los diputados que llenaban el hemiciclo que si querían escuchar como desgranaba sus propuestas para la próxima legislatura era mejor que repasaran el diario de sesiones del Congreso -más en concreto, su intervención del 30 de agosto antes de su anterior investidura fallida-. No obstante, se mostró “abierto a tratar desde mañana mismo con cualquier partido cuantas medidas de ámbito general o sectorial quieran proponer”.

Sí se detuvo el candidato en los dos objetivos que, a su juicio, “concentran hoy el bien común y el interés general en España”: el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo que, según él, van unidos de forma indisoluble. “Nadie debería dudar de que el empleo es la meta prioritaria de nuestra política económica, mi primera preocupación y mi máxima prioridad”, afirmó enfatizando su tono, al tiempo que destacaba sus “logros”: antes se destruían 400 empleos al día y hoy se crean 1.400, según las cifras que expuso entre aplausos que venían desde los escaños del PP.

La importancia de este tema es, advirtió Rajoy, mayor de la que se pueda pensar a priori puesto que “sin empleo el estado de lo social -al que se dedica el 63% del gasto público- es una quimera porque son quienes trabajan los que a su vez lo sufragan en gran medida con sus cotizaciones”. No en vano, apuntó, más de 14 millones de personas reciben hoy en día algún de tipo de prestación pública mensualmente.

Por eso, entre los pocos anuncios que realizó, destaca la convocatoria “inmediata” del Pacto de Toledo para abordar la reforma del sistema público de pensiones, aunque luego matizó que dicha reunión se celebraría sin fecha concreta “antes de fin de año”. La sostenibilidad del modelo actual depende, según él, de que se alcance el objetivo ya conocido de tener 20 millones de personas trabajando en España en 2020 (en la actualidad, según la última EPA publicada el verano pasado, son 18,3 millones).

Evitó, eso sí, referirse a la elevada probabilidad de que el Fondo de Reserva, más conocido como la hucha de las pensiones, se agote a finales de 2017 al ritmo actual de disposiciones del mismo y apuntó que el objetivo de ese diálogo con todos los grupos parlamentarios pretende “fortalecer el sistema”. Incluso trató de restar dramatismo al problema afirmando que, según sus datos, hoy cada pensionista se ve compensado por la entrada de seis nuevos cotizantes a la Seguridad Social.

"Un giro" al diálogo social

También se reunirá, si finalmente resulta elegido presidente, con los agentes sociales pues pretende dar “un giro y un impulso” al diálogo con las patronales (CEOE y Cepyme) y los sindicatos (CC OO y UGT). Con ellos pretende abordar nuevas medidas referidas, entre otros asuntos, a la creación de puestos de trabajo para mayores de 40 años, la llamada garantía para el empleo juvenil y la sostenibilidad de las pensiones.

El tercer acuerdo que ofreció estuvo dirigido a las comunidades autónomas y focalizado en la reforma de su sistema de financiación, “básico para desarrollar la política social y garantizar un nivel optimo de nuestros servicios públicos a los que puedan acceder todos los ciudadanos en condiciones de igualdad”. En este sentido hizo un emplazamiento más directo al PSOE, por ser junto al PP los partidos que gobiernan en más regiones.

Ese nuevo sistema de financiación, aseveró Rajoy, debería ser “estable y suficiente, a salvo de los ciclos económicos -bien haya superávit o déficit- y de contingencias como los períodos electorales”. El todavía presidente en funciones dijo que una vez reelegido para un nuevo mandato pondrá en marcha un equipo de trabajo dedicado a este asunto, al tiempo que preparará la celebración de una conferencia de presidentes autonómicos en el Senado a la que, sin embargo, tampoco puso fecha.

Por último, el hoy candidato se refirió a los Presupuestos Generales del Estado, “la pieza clave de cualquier política económica”, y en los que empezaría a dar pasos en las próximas semanas presentando el techo de gasto público para 2017. Y, aunque no mencionó las palabras “recorte” o “ajuste”, dejó claro que su “obligación” es “velar por el cumplimiento de los acuerdos suscritos con Europa” en materia de déficit y otras cuestiones porque, advirtió, “es lo mejor para España y ya conocimos lo peor que supone no controlar el gasto público”.

Rajoy, en cualquier caso, admitió ser “consciente de que ninguno de estos acuerdos será sencillo” aunque, al mismo tiempo, dijo que es “una responsabilidad compartida por todos”. “El empleo, como la economía, no se resuelve en 24 horas ni basta con la buena voluntad”, apostilló. Eso sí, también dejó claro que apuesta por “perseverar en la política económica que nos permitió cambiar el rimo y no dar marcha atrás en aquellas reformas que nos han permitido crear medio millón de empleos al año”.