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"Es él, está aquí, me va a matar"

La Puebla de los Infantes, donde sucedieron los hechos.
La Puebla de los Infantes, donde sucedieron los hechos.
  • Admite que apuñaló a su esposa 15 veces tras localizarla por GPS y hallarla con un amigo

El hombre acusado de asestar hasta quince puñaladas a su esposa cuando la halló con un amigo tras localizarla mediante un sistema GPS que instaló en su móvil ha reconocido los hechos pero ha negado que la maltratase como ella lo acusa.

"Estaba obcecado, en el momento que vi una gota de sangre, paré" ha declarado hoy el acusado en la vista oral que se sigue en la sección Tercera de la Audiencia Nacional de Córdoba contra él, para quien el Ministerio Fiscal pide penas que suman más de 17 años de cárcel por intento de homicidio y malos tratos habituales.

El 15 de marzo del 2013 la mujer dejó a sus hijos en casa de su madre en la localidad cordobesa de Palma del Río y se fue a La Puebla de los Infantes (Sevilla) para quedar con un amigo y desahogarse contándole la situación con su esposo, que dice que lleva desde el principio de la relación, hace 19 años, maltratándola con insultos y agresiones; además, su padre había fallecido trece días antes.

Estando los dos en una zona apartada hablando en el coche, según cuenta ella, vio las luces de un vehículo que enseguida identificó: "es él, está aquí, me va a matar" le dijo a su amigo que cuando salió del coche fue agredido por el marido hasta que logró zafarse y huir.

La mujer intentó arrancar el coche y salir pero tenía una valla delante y el coche del acusado impidiéndole el paso por lo que en un momento dado, dice que su marido rompió el cristal de la ventanilla con un puñetazo y comenzó a asestarle puñaladas -hasta quince, según las conclusiones de Fiscalía- tras lo que él mismo llamó al servicio sanitario del 112 para que atendieran a su esposa.

Tras este episodio, la mujer, que durante su declaración ha estado llorando, muy nerviosa y oculta con su psicóloga detrás de una mampara, ha relatado otros hechos violentos, insultos hacia ella y hacia su familia que en todo momento eran negados por el acusado con movimientos de cabeza.

Mañana será el turno de la fase de pruebas periciales que dilucidarán cómo se produjo la agresión, la evaluación psicológica de la mujer y demás indicios probatorios.