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Se ahorca en la cárcel el concejal valenciano acusado de matar a su mujer

El concejal de Serra Marcos Cabo.
El concejal de Serra Marcos Cabo. / Manuel Bruque (Efe)
  • El cadáver de Marcos Cabo fue hallado por otro recluso en la enfermería del centro de Picassent donde ingresó el viernes pasado

El concejal de Serra encarcelado por la muerte de su mujer, Marcos Cabo, de 45 años de edad, se ha suicidado esta noche en su habitación de la enfermería del centro penitenciario de Picassent. El recluso se ahorcó en circunstancias que no han trascendido a pesar de que fue incluido en el programa de prevención de suicidios desde que ingresó en la cárcel el pasado viernes por la tarde.

Un funcionario de la prisión llamó por teléfono a un familiar de Marcos Cabo para comunicarle el fallecimiento. El cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia para practicarle la correspondiente autopsia.

El pasado viernes, la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Llíria, con competencias también en materia de violencia sobre la mujer, decretó prisión provisional, comunicada y sin fianza para el detenido después de valorar las pruebas obtenidas por la Guardia Civil y las diligencias de investigación. Según el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, Marcos Cabo fue imputado en una causa abierta "por un posible delito de asesinato". Además, la magistrada suspendió la patria potestad del presunto homicida respecto de sus dos hijos menores de edad.

Cuando salió esposado del juzgado, el presunto homicida sólo pronunció una palabra delante de los periodistas y su hijo. El concejal aseveró que era nocente. Minutos antes, el único sospechoso del crimen ratificó en el juzgado su declaración ante la Guardia Civil, aunque realizó algunas matizaciones ante la juez y la fiscal. El hombre negó haber prendido fuego a su casa para acabar con la vida de su esposa, pero sus declaraciones contradictorias, las investigaciones y otros indicios le incriminan.

El concejal de Esquerra Unida llegó a los juzgados de Llíria minutos después de las nueve de la mañana del viernes. Esposado, custodiado por dos guardias civiles y con el semblante cariacontecido, Marcos entró en el edificio con el brazo izquierdo vendado por las quemaduras que sufrió en el incendio. Sus familiares acudieron a las dependencias judiciales a lo largo del día para apoyar al detenido con la esperanza de que la juez decretara su libertad provisional.

Pasadas las dos de la tarde, el presunto homicida salió del juzgado. El hombre iba esposado, escoltado por cuatro guardias civiles y con el auto de prisión en sus manos. Tras preguntarle una periodista cómo se había declarado, Marcos respondió con una sola palabra: "Inocente". En las inmediaciones, los familiares esperaron en la calle más de media hora el traslado del imputado a la cárcel. "¡Padre, saldrás!", gritó su hijo mayor, quien también le recordó en ese breve encuentro que sus hermanos pequeños estaban con él. El joven apoyó la palma de su mano en el cristal del coche patrulla, un gesto de despedida que terminó cuando el vehículo inició la marcha.

Tanto el hijo como el abogado del concejal insistieron en la inocencia de Marcos, aunque las investigaciones de la Guardia Civil indican todo lo contrario. Como ya informó LAS PROVINCIAS, dos perros adiestrados para la búsqueda de acelerantes del fuego detectaron restos de combustible en varios puntos de la casa.

Dolores Moya, de 41 años, murió el 29 de julio en el incendio intencionado de su casa en Serra. Los agentes del Equipo Mujer-Menor (Emume) de la Guardia Civil tomaron declaración a los hijos mayores y a varias amigas de la víctima para averiguar si la mujer había sido maltratada o amenazada por su marido. Marcos y Dolores habían tenido problemas de pareja tiempo atrás e incluso se plantearon el divorcio, pero "ya se habían reconciliado", afirmó un familiar del hombre encarcelado.