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Tania Sánchez

Tania Sánchez: La diputada que fue «punki y anti todo»

  • De niña «iba de paquete a las manifestaciones» con sus padres y quiso ser, hasta hoy, la candidata de IU a la presidencia de Madrid. Le «molesta» que la presenten como la novia de Pablo Iglesias y luce ese gesto tan severo en la tele «porque lo que pasa en España es muy serio»

Tania Sánchez (Madrid, 1979) merendaba cada tarde con Rosi, la pelirroja de los 'Fraggle rock'. Pero un día se pasó al bando de los curris, el ejército de diminutos seres verdes que trabajaba sin descanso. «Recuerdo un capítulo que me marcó. Los curris se ponen en huelga y se plantean si tiene sentido estar todo el día fabricando cosas para que los fraggle se las coman». También aprendió algo de la Bruja Avería -«¡qué forma tan maravillosa de hacer política! 'La bola de cristal' trataba a los niños como las personas pequeñas que éramos, no como a imbéciles»- y ahora observa el modo de hacer de Khaleesi, la libertadora de esclavos de 'Juego de Tronos': «Pelea por el poder de forma distinta, pide a sus ejércitos que sean libres para decidir. Y eso le coloca en una posición de liderazgo».

A través de estos tres personajes de la tele, tres mujeres rotundas, Tania Sánchez va dibujando su autorretrato, ese que la, hasta hoy, diputada de IU por la Asamblea de Madrid desde 2011 lleva meses perfilando en sus asiduas apariciones televisivas ('El programa de Ana Rosa', 'Un tiempo nuevo', 'La Sexta Noche', 'Al Rojo Vivo', 'Las mañanas de Cuatro'...). Va sola, pero siempre le sacan la foto de pareja y ella está harta de que la presenten como la novia de Pablo Iglesias, líder de Podemos. No digamos ya que hablen de su relación sentimental. «Me molesta, tengo la sensación de carecer de intimidad. Más allá de la curiosidad inicial que despierte... A veces pienso que nos hemos jodido la vida». Esa que emprendieron en común hace menos de dos años. «Nos conocimos en la campaña electoral de 2011 porque él asesoraba a IU y luego me invitó al programa 'La Tuerka' (se emite online en Público TV y en la TDT en Tele K, una cadena de Vallecas). Esa fue la clave», concede sin detallar la fecha exacta.

Hay otra (fecha) también especial, el 13 de junio de 1999, elecciones municipales, autonómicas y europeas, la primera vez que fue a votar porque las generales de 1996 le pillaron de Erasmus en Suecia. «Fui como interventora y resultó impactante. El PP ganó en Europa, el PSOE en la comunidad de Madrid y IU en el Ayuntamiento de Rivas. No entendía nada».

'El jardín de las delicias'

Ocho años después la nombraban concejala de Cultura, Fiestas y Cooperación al Desarrollo de Rivas-Vaciamadrid (82.000 habitantes), su barrio, su patria, el escenario del cine de verano, de las partidas a cartas en la piscina... En el Ayuntamiento coincidió con su padre, concejal de Deportes entonces y todavía hoy. «Nos plantearon ir juntos en la lista de IU y nos parecía que por alguna razón aquello no estaba bien. Pero insistieron mucho y accedimos. Siempre me he llevado muy bien con él». No fue un reencuentro porque siempre han estado en el mismo lado: «Crecí yendo de paquete a manifestaciones y actos políticos y sindicales con mis padres», un político comunista y una exempleada de banca. Tania también tiene un hermano mayor.

Este sendero de compromiso lo siguió recorriendo luego con los amigos. Con ellos montó 'Krak, colectivo revolucionario amanece que no es poco' y allí estrechó amistad con Pedro del Cura, actual alcalde de Rivas (IU). «Nos involucramos en la defensa de los derechos de los animales, en los movimientos antitaurinos, en la reivindicación del 0,7% y contra la incineradora, que por cierto la puso Esperanza Aguirre y no se lo hemos perdonado. No teníamos local y nos juntábamos en el trastero de los padres de un amigo». Eran «un colectivo punki, anti todo» que les duró los años del instituto en Las Lagunas. Antes había estudiado la EGB en el colegio público Victoria Kent, donde fue delegada de su clase.

Su profesor de Historia del Arte del instituto rescata una anécdota: «Tenían que hacer un trabajo libre y ella hizo una reflexión sobre 'El jardín de las delicias' de El Bosco. El cuadro retrata la lujuria como uno de los pecados capitales y encierra ese mensaje moralizante de 'cuidado con las debilidades humanas...'. Tania argumentaba que era paradójico que para criticar la lujuria el pintor recurriera a imágenes de gente desnuda en todo tipo de posturas. Me pareció una visión muy personal e interesante». El profesor nunca le preguntó el por qué, pero Tania se lo habría explicado encantada porque «una buena discusión le da la vida».

Las tertulias de la tele exceden a veces el combate dialéctico para entrar en la descalificación. Eduardo Inda le dijo hace poco: '¡Tómate un lexatin!'. Se lo dijo tres veces. ¿Cómo aguanta eso?

Me duele y me da rabia que en lugar de un intercambio de ideas, el debate televisivo se ensucie con comentarios como 'tú te tomas algo', 'eres una histérica'... que encima es muy machista. Algunos disparan sabiendo que lo que disparan es falso y eso es terrorífico. Un día tuve un enfrentamiento con Paco Marhuenda, pero después hemos hablado con más normalidad porque ha cambiado de actitud. A Inda le he dejado de saludar.

¿Por eso se muestra tan seria?

Me lo dice mucha gente. Quizá debería sonreír más, pero es que este país vive un momento muy apasionante y a la vez muy serio.

Y entonces, con la pregunta más inesperada, le brota una carcajada: «Hay encuestas que dicen que su chico tiene cada vez más tirón entre las mujeres». «¡Eso lo he dicho siempre yo! Es guapísimo, atractivísimo (risas)».

Cree el alcalde Pedro del Cura que ella es más capaz de convencer a Pablo Iglesias que a la inversa. «Se tienen un respeto y un reconocimiento mutuo, pero Tania es una militante con mayúsculas, lo lleva en los genes y no se replegará nunca porque lo ha mamado en casa. En Rivas hay 300 militantes de IU y los conoce a todos». También es una trabajadora «estajanovista» y una jefa que «cuando se pone, se pone».

Enfrentada a un militar

Da testimonio Fernando Amigo, que fue director de Desarrollo en su concejalía de Rivas. «Es muy exigente porque ella se exige también mucho y se toma su trabajo muy en serio. En un encuentro con varias ONG acabó volteando dialécticamente al director general de Cooperación de Madrid, lideró la iniciativa para eliminar los encierros de las fiestas de Rivas (San Isidro) y tiró para adelante con aquello pese a que iba por la calle y le insultaban. En una ocasión estuve con ella en Colombia, apoyando unos proyectos de cooperación, y la ví enfrentándose al comandante del puesto militar, exigiéndole que protegiese a los campesinos de aquella comunidad».

Y una se la imagina más así que preparando lasaña y tiramisú, sus especialidades, en casa (vive en Rivas-Vaciamadrid y Pablo Iglesias en Vallecas). Salir a cenar pasta de vez en cuando parece el único exceso que hace esta mujer «austera» que nunca ha tenido coche nuevo: «El primero fue un Opel Corsa rojo de su madre que estaba hecho polvo. Ahora tiene otro de segunda mano», desvela Pedro del Cura, el que fuera su 'jefe' en el Ayuntamiento, su compañero de militancia y su amigo de juergas. «De chavales íbamos a conciertos a las casas okupa. A ella le encantaba un grupo que se llamaba 'Sin Dios' y resulta que el batería, Javier Couso, es ahora eurodiputado de IU».

Es diplomada en Educación Social y licenciada en Antropología Social y Cultural por la UNED. Ahora cursa un máster en liderazgo democrático y comunicación política en la UCM.

Ha trabajado como camarera, repartiendo publicidad y en una narcosala con drogodependientes, donde fue delegada sindical por CC OO.

Lleva un piercing debajo del labio. Su novio, Pablo Iglesias, llevaba otro en la ceja pero se lo quitó. «El equipo de campaña me dijo: 'Pablo, lo fundamental es que la gente escuche lo que dices, no que hablen del piercing, bastante hablan de la coleta'». No se la va a cortar.

«Tania odia madrugar, es nocturna, te manda un email a las dos o tres de la mañana».

«Además de Madrid, me encantan Estocolmo y Lisboa».

«Nos conocimos en la campaña de las generales de 2011, pero antes habíamos coincidido en muchos actos sin saberlo. Como en la marcha antiglobalización de Niza. Yo fui en un autobús que salió de Rivas y él desde Italia, donde estaba haciendo el Erasmus».

'Aprendiendo a luchar', de Reincidentes: «...¡ni un paso atrás! / no hay nada que perder / aprendiendo a luchar...». «También me gusta Extremoduro y mi madre no lo sabe, pero escucho a Carlos Cano. Ella es muy fan y me llevó a un concierto. Al primero que fui con amigos fue a uno de Celtas Cortos».

'El comité de la noche', de Belén Gopegui. «Me lo regaló ella».