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Pujol: «El dinero no viene ni de la corrupción ni del erario público»

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El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol y su esposa, Marta Ferrusola, a su llegada al juzgado. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas

  • El expresidente catalán no contesta a las preguntas de la acusación popular e insiste en que todo su dinero procede de la herencia de su padre

  • Su mujer se niega a declarar y ahora le toca el turno a tres de sus hijos

El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha defendido ante el juez el origen legal de su fortuna en el extranjero durante las dos horas que ha durado su declaración, que ha comenzado a las 10.30 horas y ha finalizado a las 12.30. "El dinero no viene ni de la corrupción ni del erario público", ha afirmado.

Pujol, que ha admitido que el error de no regularizar el dinero fue suyo, ha contestado a las preguntas de la juez, Beatriz Balfagón, y del fiscal, pero no a las de la acusación popular, ejercida por Manos Limpias. No ha habido preguntas de la defensa. El expresidente de la Generalitat ha señalado que heredó de su padre 140 millones de pesetas en 1982. Una cantidad que el convirtió en más de 500 millones gracias, según ha comentado, a las inversiones financieras en Andorra. Ha negado, eso sí, el cobro de comisiones de cualquier tipo.

Su mujer, Marta Ferrusola, se ha negado a declarar y ambos han abandonado la Ciudad de la Justicia de Barcelona entre pitos y algún insulto.

El expresidente se ha negado a hacer declaraciones a los periodistas, a los que se ha limitado a decir: "Las declaraciones las he hecho ante quien tenía que hacerlas".

Ahora le toca el turno a tres de sus hijos, Marta, Mireia y Pere, que también tienen que dar explicaciones de dónde procede el dinero que desde hace décadas gestionan en Andorra.

La magistrada, cuando les imputó el pasado diciembre, sostuvo en su auto que hay indicios de que los cinco podrían haber incurrido en los delitos de fraude fiscal y lavado de dinero por haber ocultado durante años en el Principado una verdadera fortuna. La instructora señalaba entonces que «la ocultación de un patrimonio en el extranjero, aun sin conocer su importe, titularidad, origen o gestión, lleva a pensar en la comisión de un delito contra la hacienda pública e incluso de blanqueo de capitales, si no puede esclarecerse el origen de esos fondos».

Balfagón descartó por el momento acusarles de delitos relacionados con el cobro de comisiones ilegales por la adjudicación de obra pública de la Generalitat, en particular por cohecho y tráfico de influencias como pretendían los denunciantes (Manos Limpias, Guanyem Barcelona, Plataforma x Catalunya, ICV, UPyD y el abogado José Emilio Rodríguez Menéndez). La instructora apuntaba que afirmar que ese dinero es fruto de sobornos por adjudicaciones es «una presunción o un salto cualitativo que no se debe hacer por el momento», dado que los delitos que apuntan esas querellas «no aparecen suficientemente acreditados ni resultan evidentes ni palpables».

No obstante, apuntó la magistrada, «no deja de ser sospechoso el hecho de que los fondos provengan de una herencia de más de treinta años atrás sobre la que no se aporta ninguna documentación».

El juzgado barcelonés abrió diligencias previas contra los ahora imputados el 30 de julio de 2014, solo cinco días después de que el ex jefe del Ejecutivo catalán confesara públicamente que su familia mantenía desde hacía 34 años dinero en el extranjero procedente, siempre según el ex presidente, de una herencia no declarada que su padre, Florenci Pujol, dejó a sus nietos y a Marta Ferrusola.

La decisión de Balfagón de imputar al matrimonio y a sus hijos se produjo solo horas después de que la Agencia Tributaria confirmara al juzgado que la familia Pujol ocultó a Hacienda 12,4 millones de euros en patrimonio y otros 4,14 millones en renta entre 2010 y 2013. Siete de los miembros del clan tuvieron que pagar 1.755.508 euros a la Agencia Tributaria en declaraciones complementarias para regularizar esta fortuna poco antes de que el patriarca de la familia hiciera su confesión pública. Hacienda no apuntó en ningún momento que ese dinero aflorado a toda prisa procediera de Andorra, pero para la Fiscalía y los investigadores de la Policía no cabe la menor duda que la fortuna estaba en ese pequeño país.

Según fuentes judiciales, otro hecho que provocó que Balfagón se inclinara por la imputación de los cinco miembros de la familia Pujol son los documentos que ya constan en la causa y que apuntarían a que la fortuna regularizada es solo una parte del total y que la mujer y los hijos del ex presidente se dedicaron a esquilmar sus cuentas en el Principado antes de regularizarlas.

Desde el pasado septiembre, el juzgado viene reclamando al ex presidente un documento de algún tipo que pruebe que el dinero que está apareciendo en los dos principados tiene, efectivamente, su origen en la herencia de su padre. Sin embargo, el ex jefe de Gobierno catalán no ha aportado ni un solo papel.