La universidad a partir de los 70

Luis García Túnez, en el aula 'la Pepa' de la facultad de Sociología de la UGR. /Jorge Pastor
Luis García Túnez, en el aula 'la Pepa' de la facultad de Sociología de la UGR. / Jorge Pastor

La edad nunca fue un condicionante para ellos: 43 estudiantes 'abuelos' de la Universidad de Granada se sientan en las aulas para estudiar grados y posgrados

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Fue Pablo Picasso quien comentó en alguna ocasión que la verdadera juventud comienza a partir de los sesenta años. Una frase cargada de razón para los protagonistas de este artículo que ustedes tienen entre manos. Personas que, tras superar los sesenta, los setenta e incluso los ochenta años, están viviendo la experiencia universitaria con las mismas ganas y responsabilidad que uno de veinte. El placer incomparable de aprender por aprender. Son los alumnos 'senior' de la Universidad de Granada (UGR). Alumnos que, después de una vida dedicada al trabajo y la familia, emprenden la 'aventura de las aulas' con la única inquietud de seguir creciendo.

Según las estadísticas de la Universidad de Granada, en estos momentos hay 43 estudiantes, sobre un total de 55.000, que superan esa barrera psicológica de los sesenta y cinco años, la edad de la jubilación, pero también una edad ideal para seguir formándose por aquello de la mayor disponibilidad de tiempo. ¿Cómo son los 'abuelos' de la UGR? De esos 43 mayores de sesenta y cinco, un total de veintinueve están cursando titulaciones de grado. Con una edad media de 69 años, la inmensa mayoría de ellos se decanta de forma genérica por las humanidades. La titulación más demandada es Historia del Arte (6), seguida de Bellas Artes (3) e Historia (3). El mayor de ellos tiene 78 años y entró en Psicología el curso pasado. Los catorce restantes, que ya cuentan con titulación universitaria, están inscritos en másteres o programas de doctorados. El mayor, de 82 años, estudia a distancia. Reside en Santiago de Compostela (Galicia) y está matriculado en el Máster Universitario en Condicionantes Genéticos, Nutricionales y Ambientales del Crecimiento y Desarrollo. Respecto al sexo, tres de cada cuatro son varones (72%). Resulta interesante además la distribución por nacionalidades. La inmensa mayoría son españoles (38), pero también hay un austriaco, un chileno, un colombiano, un estadounidense y un mexicano.

El vicerrector de Estudiantes de la UGR, José Antonio Naranjo, asegura que para la institución universitaria es «un honor y un privilegio que quieran formarse aquí». «Transmiten mucha inquietud por aprender; se les nota que están haciendo algo que realmente les gusta», explica José Antonio Naranjo, quien agrega que «su entusiasmo se transmite entre todos los que tienen a su alrededor». «Participan mucho en clase; son los más inquietos y los que más preguntan». A todo ello hay que sumar, quizá por la empatía que conlleva la edad, un trato más cercano y directo con los profesores. Según José Antonio Naranjo, «aportan sabiduría y además ya traen puesto el espíritu universitario». Por eso, más allá de la actividad académica, es frecuente verlos en todo tipo de eventos. En conferencias, en acontecimientos culturales, en conciertos... y también tomándose unas cervezas con los compañeros e incluso en alguna fiesta. «Toman la decisión de inscribirse en la UGR porque lo sienten, porque les gusta y porque están plenamente convencidos de que van a sacar adelante las diferentes materias», afirma Naranjo.

Los interesados en acceder a la UGR por esta vía de los mayores de 45 años tienen que cumplir una serie de requisitos, regulados en un real decreto que data de 2014. El primero, el más lógico: acreditar que se han cumplido los 45. A partir de ahí se inicia un procedimiento para apreciar por un lado la madurez de quienes concurran, así como su capacidad de razonamiento y expresión escrita. También se recaba información sobre «competencias de carácter instrumental, sistémicas y habilidades en el uso de nuevas tecnologías, organización y planificación».

El primer paso de este proceso es un comentario de texto a partir de un tema de actualidad. Después una prueba de lengua castellana. Cada uno de estos ejercicios se calificarán entre cero y diez. Una vez realizadas estas pruebas, tan sólo quedará una entrevista personal para valorar la idoneidad. El resultado será 'apto' o 'no apto'. La UGR realiza una convocatoria anual. Los que se queden en el camino pueden intentarlo nuevamente en años venideros -no se establecen límites en este sentido-.

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