La facultad de Farmacia no quiere que Luis se vaya de la cafetería

Luis, en el centro, rodeado de alumnos y personal de la facultad de Farmacia. / ALFREDO AGUILAR

Rodríguez García lleva sirviendo cafés y comida en la facultad donde se forman los farmacéuticos casi 48 años y hay estudiantes para los que es una «figura paterna»

ANDREA G. PARRAGRANADA

Luis Rodríguez García no puede contener las lágrimas tras las muestras de cariño de los alumnos. Todo el mundo quiere abrazarlo y mostrarle su apoyo. Entró a trabajar en la cafetería de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada (UGR) en el curso 1969-1970. Casi 48 años sirviendo café, bocadillos, colacao... a miles de universitarios, que se formaron para ser farmacéuticos, y a docentes y personal de administración y servicios. Accedió a ese puesto tras ganar un concurso público. Primero fue camarero con 17 años, y al volver de la mili se 'juntó 'con Eduardo y Andrés para concurrir a la cafetería. Después lo hizo solo. Pero en la última convocatoria no ha sido el elegido. A eso se suma que está a punto de jubilarse y tenía programado un par de años más para retirarse «tranquilo».

«No es justo que le obliguen a una jubilación forzosa y que no pueda cumplir un curso o dos más y que pueda ponerse al día en sus cuentas y disfrutar de otra vida, después, tranquila», lamentan un grupo de estudiantes sentados con Luis en una de las mesas de la cafetería del campus de Cartuja. Estos alumnos saben que es un concurso público, pero para ellos Luis es «como un padre» y reivindican que se tenga en cuenta la experiencia. «Tengo 65 años y ya me podría jubilar, pero quiero hacerlo bien y tranquilo y con todos los asuntos económicos cubiertos. No es lo mismo que tú te vayas a que te echen», dice Luis con los ojos llenos de lágrimas.

Cuando salió el concurso -en primavera- Rodríguez García presentó, además de la propuesta económica la carta de los jefes de departamento de toda la Facultad de Farmacia apoyándolo. Este trabajador se ha ganado el cariño con el paso de los años. Sabe lo que toman los universitarios, les escucha y apoya en todo lo que puede.

A iniciativa de los alumnos se han recogido, en los últimos días, más de 1.800 firmas apoyando que Luis siga dos cursos. Además, seis decanos de la Facultad de Farmacia han firmado un escrito en el que expresan su «reconocimiento a uno de los trabajadores más emblemáticos de este centro». Está rubricado por José Luis Valverde López, Fermín Sánchez de Medina Contreras, María José Faus Dáder, Fernando Martínez Martínez, Luis Recalde Martínez y Ana Isabel del Moral García. Está fechado el día 21 de noviembre de 2017.

«Oficialmente nadie ha venido a decir que no he ganado el concurso, pero extraoficialmente ya sé que se ha adjudicado a otra persona», dice Luis, que es toda una institución en la facultad y en este caso no es una frase hecha. Ha sido padrino de quince promociones, aparece en la orla de más de treinta promociones y se ha ido de viaje de fin de curso con los estudiantes a diferentes países. Ese viaje se lo pagan a él los estudiantes.

José, María, Andrés, Verónica, María, Antonio, Jesús y Valeria, que son o han sido estudiantes de la facultad, no dudan en decir que para ellos Luis es como un segundo padre. «Literalmente es una figura paterna en la facultad», defienden mientras explican cómo los conoce por sus nombres, sabe qué toman... «Es una persona muy importante en la facultad», claman. Detallan, además, que cuando suspenden, cuando están agobiados por algunos trabajos de clase, están cansados... Luis sabe cómo hacerles reír y escucharlos. «Le da otra vida a la facultad», indican mientras cuentan como estudiantes y profesores de otros centros universitarios de Cartuja van también a tomar café a la cafetería donde se imparten los grados de Farmacia, Ciencia y Tecnología de los Alimentos así como Nutrición Humana y Dietética.

Luis dice que necesita esos dos años más en la cafetería para «poder poner mi vida al día» y así jubilarse «tranquilo». El apoyo y cariño de la comunidad universitaria de Farmacia lo tiene. Una simple muestra, para hacer la foto de este reportaje se juntaron casi cincuenta personas en menos de diez minutos.

Rodríguez García es querido por los estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios. Ha atendido a miles de estudiantes de Andalucía, Canarias, Murcia... muchos italianos y de otras nacionalidades del programa Erasmus. Hay farmacéuticos repartidos por toda España que conocen a Luis. Ha ido a bodas de antiguos alumnos a diferentes ciudades y pueblos andaluzas y de fuera de la comunidad autónoma.

A la cafetería de Farmacia, que está ahora en Cartuja, se mudó en 1988 cuando se inauguró el edificio. Desde 1969-1970 estuvo en la que hoy es Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, en la calle Rector López Argüeta, pero que antes acogió a los farmacéuticos.

Ahora los cafés valen 85 céntimos; la media tostada la sirven a 40 céntimos; el menú, que incluye primer plato, segundo plato y postre, a 4,25 euros; bocadillo, desde 1,60 euros; colacao, a 85 céntimos; pero García Rodríguez ha servido muchos refrescos y demás productos en la época de las pesetas. Si siempre se bromea con el papel de las cafeterías mientras se estudia una carrera, en la Facultad de Farmacia los estudiantes han encontrado año tras años a un «amigo» en Luis.

Versión institucional

Desde la Oficina de Gestión de la Comunicación de la Universidad granadina explican que «este hombre no es empleado de la UGR. Tenía un contrato de concesión administrativa y por la ley de contratos hay que sacar a concurso público dicha contratación, que ha ganado otra empresa que tiene la obligación de subrogar a los trabajadores. Las concesiones administrativas hay que ganarlas y se ha cumplido toda la normativa de publicación de los pliegos técnicos, mesas públicas de contratación y valoraciones objetivas».

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