Un estudio propone matizar el término 'violencia filio parental' al concluir que las víctimas principales son las madres

Sandra Jiménez Arroyo, investigadora de la Universidad de Granada, explica la necesidad de analizar este tipo de violencia, cuarto delito más cometido por menores, desde una perspectiva de género

R.I.

La madre es la víctima más habitual de la violencia filio parental, por lo que este tipo de violencia debe tener la consideración jurídica de violencia hacia la mujer. Esto ha concluido un artículo de investigación realizado por Sandra Jiménez Arroyo, resultado de la tesis doctoral que desarrolla, codirigida por los profesores de la UGR María José Jiménez Díaz, del departamento de Derecho Penal, y Francisco Javier Garrido Carrillo, del departamento de Derecho Procesal. La investigadora propone, además, términos alternativos a este fenómeno: “violencia filio-maternal” o “filio-marental”, contra el aceptado “filio parental”, que invisibiliza a la principal víctima.

Su investigación trata de responder al problema que surge ante la carencia de una definición plenamente compartida para esta forma de violencia. Tampoco son muy numerosos los trabajos científicos que la estudian, menos aún en ámbito jurídico. De hecho, la violencia filio parental es la menos estudiada entre los diferentes tipos de violencia en ámbito familiar. Con estos condicionantes muchas definiciones resultan imprecisas.

Esta indefinición se agrava en la medida en que la violencia filio parental es el cuarto delito más cometido por menores de edad en la actualidad. Jiménez Arroyo denota cómo desde lo público no se insta lo suficiente a las víctimas a que denuncien las agresiones cometidas por los hijos menores de edad.

La violencia filio parental no es un problema nuevo. A pesar de la escasez de un cuerpo teórico y de un cierto protocolo de actuación frente a esta violencia, ya en 1957 se describió el “síndrome del padre maltratado”. Pero lo realizado desde entonces, aunque imprescindible para avanzar en la reducción de la violencia, no parece haber sido suficiente. Para alcanzar medidas que puedan mitigar esta problemática es necesario aumentar la investigación, en especial desde una perspectiva jurídica, según señala Jiménez Arroyo.

Lo primero, identificar a la víctima. La investigadora analiza la práctica totalidad de los estudios desarrollados en España y en otros países, concluyendo que la madre es la víctima más habitual, aunque no la única. El padre también lo es en ocasiones, pero con muy poca frecuencia es la víctima en solitario, sino que suele serlo junto con la madre.

Intentando establecer los orígenes de esta violencia hacia la madre, se ha esclarecido que los menores, aun opinando que la mujer y el hombre deben tener una relación de igualdad, en la práctica no eran coherentes con ese pensamiento, discriminando a sus madres.

Por tanto, los roles de género implican que esta violencia sea más pronunciada contra las mujeres. Los menores maltratadores lo evidencian con la adopción de posturas patriarcales. Por esto, Jiménez Arroyo, partiendo de los resultados de distintas investigaciones nacionales e internacionales, argumenta que el perfil de maltratador es el hijo varón y el de víctima es la figura materna, alude a la violencia filio parental como un tipo de violencia hacia la mujer.

“Resulta imprescindible”, indica la investigadora, “aumentar el número de investigaciones que analicen esta violencia desde una perspectiva de género, que incluyan un estudio segregado por sexos y que profundicen en la incidencia que esta fenomenología violenta puede tener en relación a otras mujeres presentes en el hogar”, no sólo la madre.

La investigadora de la Universidad de Granada continúa analizando este tipo de violencia. Su artículo “Violencia filio parental: tratamiento jurídico y respuestas desde la jurisdicción de menores”, en el que aborda el fenómeno desde las respuestas jurídicas más adecuadas para hacer frente a esta violencia, ganó el Premio Académico D. José Luis Pérez Serrabona y Sanz. Además, la Fundación Sabadell le ha concedido una beca para finalizar su tesis doctoral, que presenta el mismo objeto de estudio.

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