«El corto plazo lo marca el plan de ajuste, pero Granada necesita tener un recorrido de ciudad»

Santiago Carbó, presidente del Consejo Social, en la plaza del Campillo./RAMÓN L. PÉREZ
Santiago Carbó, presidente del Consejo Social, en la plaza del Campillo. / RAMÓN L. PÉREZ

Santiago Carbó Valverde Presidente del Consejo Social | El economista apuesta por el proyecto del acelerador de partículas, «que transformaría la provincia con capacidad para atraer inversiones»

Antonio Sánchez
ANTONIO SÁNCHEZGranada

Santiago Carbó Valverde (Gandía, Valencia, 1966) es presidente del Consejo Social de Granada desde abril. Catedrático de la UGR en excedencia, actualmente ejerce como profesor del Colegio Universitario de Estudios Financieros de Madrid y antes ha colaborado con la Reserva Federal de EE UU y la Unión Europea. Este prestigioso economista, en su condición de granadino 'de adopción' y cabeza visible del Consejo Social, ha aportado ideas para el plan de ajuste de la capital e incide en las dificultades que la ciudad tiene por delante por «la falta de consenso político» y «la situación económica».

-Acumula ocho meses como presidente del Consejo Social y si se consulta la web del Ayuntamiento no consta que se haya reunido desde su nombramiento. ¿Qué ha hecho en estos meses este órgano?

-Hemos hecho una reforma importante del Consejo Social y hemos ayudado en lo que hemos podido. Hemos estado presentes en alguna reunión para defender la capitalidad de la justicia en Madrid, luego colaboramos con el plan de saneamiento que finalmente derivó en el plan de ajuste. Queremos proponer más ideas en el futuro, pero en los últimos meses hemos trabajado en la reforma del reglamento del Consejo, encaminada en una despolitización de éste y en una renovación de los componentes porque la sociedad granadina de hoy no es la de hace quince años. Se ha invitado a órganos como el Instituto de la Mujer y una de las novedades principales es que vamos incorporar una serie de colectivos e instituciones y que exista una continua renovación. Es un cometido importante porque tienes que llegar a equilibrios. Otra cuestión que se sumará en el reglamento es la elección del presidente para evitar la polémica que hubo hace ocho meses y ahora se tendrá que escoger por mayoría absoluta del pleno municipal y yo tendré que dar cuenta al menos una vez al año.

-¿Cuál es su principal encomienda como presidente del Consejo Social?

-Queremos hacer cosas para el futuro, pero el Consejo Social hace lo que puede. Podemos intentar establecer puentes, pero no es fácil. Tenemos que ir poco a poco, pero aspiramos a aportar ideas para el plan de ajuste, a abrir nuevos debates para la ciudad, sobre todo para ver qué capacidades de ingresos puede tener el Ayuntamiento. Aquí tenemos muchos usuarios del área metropolitana que están en la ciudad todo el día y luego están los turistas. Además existe un debate eterno con la Alhambra y la permanencia de los visitantes. Y me gustaría poder hacer algo a escala internacional, pero para eso hacen falta consensos y que el Ayuntamiento tenga estabilidad institucional.

-¿Existe una falta de visión metropolitana de la ciudad en términos económicos?

-Totalmente. Llegué a Granada hace 26 años y este debate sobre Granada, su Cinturón y la visión de la ciudad ya estaba. Es cierto que hay cierta coordinación y a la vista está con el tranvía, pero estamos lejos de lo óptimo. Un ejemplo es lo que está pasando con los taxis del aeropuerto. Estos detalles le llaman la atención al turista cuando llega. Hay cuestiones que sin tener demasiado coste político o económico por alguna razón no terminan de cuajar.

-¿Puede el Ayuntamiento cumplir con el plan de ajuste sin sacar adelante los presupuestos?

-Ahí está el problema. El plan de ajuste tiene muchas carencias, lo he hablado con Baldomero Oliver. Es un compromiso con el Gobierno para que nos facilite las cosas, pero se necesita hacer un análisis en profundidad de los ingresos y los gastos de la ciudad, ver dónde se puede obtener más dinero con eficiencia en el cobro de multas o impuestos y no volverle a hablar a los ciudadanos de subir el IBI u otras tasas. Con el número de usuarios de fuera de Granada que existen hay que volver a abrir un debate sobre la tasa turística y ver cómo la Alhambra puede favorecer a la ciudad. Y en el capítulo de gastos habrá que ver si el coste del transporte o la limpieza es muy elevado cuando toque renovar los contratos. La falta de consenso político, sin mayorías claras, y la difícil situación económica estrangulan los proyectos de ciudad. El corto plazo lo marca el plan de ajuste, pero Granada necesita tener un recorrido de ciudad.

-¿Entonces Granada no cuenta con margen para poner en marcha un gran proyecto de ciudad?

-Bases tiene. Tiene potencial turístico, universitario y de investigación. No soy partidario de las grandes fiestas, mire el ejemplo de Río de Janeiro, pero eso une mucho a una ciudad. Granada recuerda todavía los campeonatos de esquí de 1996 y hoy tenemos las infraestructuras que se completaron para aquel momento. Tengo fe en un proyecto como el acelerador de partículas, pero está por ver.

-¿Podría transformar la ciudad el proyecto del acelerador de partículas?

-Sí. Es un proyecto empresarial que transformaría totalmente la provincia. Estaría en Escúzar, pero necesitaría de Motril, del área metropolitana y de la capital. Tendríamos a cientos de investigadores bien pagados aquí y podríamos atraer más proyectos de inversión.

-¿Qué relación mantiene con el alcalde y con el concejal de Economía?

-Al alcalde lo conocí hará año y poco. La relación es muy buena. A Baldomero (Oliver) lo conozco de antes, de la Universidad. Ambos están muy preocupados por la ciudad, pero en un contexto político muy difícil para resolver cosas. Y aparte ya se nos echan encima las elecciones municipales. Mi relación, no obstante, es muy buena con todos los grupos políticos y concejales.

Bankia y BMN

-Hablemos del sector bancario, ¿cómo valora la integración de BMN en Bankia?

-El programa de ayuda al sector bancario estuvo bien, pero vino con costes. El Frob ha entendido con razón que integrar los dos bancos da más valor de cara a una posible venta. Si esto se culmina sin excesivos traumatismos en materia de empleo, Bankia puede potenciar aquí el negocio.

-¿Y la obra social se va a poder mantener?

-Bankia tiene que dar dividendos y supongo que sí. Los granadinos no entenderían que no hubiera una obra social importante de CajaGranada Fundación. Los gestores de Bankia, que son bastante inteligentes, saben que Granada es un negocio rentable para la entidad y no van dejar que se pierda la obra social.

-¿Habrá más fusiones a nivel nacional?

-No lo descarto. Aún quedan entidades financieras con un tamaño reducido y la banca online va a jugar un papel determinante, pero no significa que todas las entidades tengan que ser grandes. Hay cajas rurales como la de Granada a las que les va bien. El modelo no es único porque el grueso de la concentración ya se ha producido. En todo caso, deberíamos hablar de fusiones con algún banco de fuera.

-Este jueves tendremos elecciones en Cataluña y según las encuestas se presume un Parlament ingobernable. ¿Qué consecuencias económicas tendría seguir así en Cataluña hasta el verano? ¿Realmente afecta una cuestión así al día a día de la economía?

-Hemos tenido un octubre muy malo, precedido del atentado. Los acontecimientos de octubre fueron muy desafortunados con salida de capitales de Cataluña y retiradas de fondos. No veo fácil revertir la situación de Cataluña. Esto no ha gustado a inversiones y a analistas económicos y si se enquista pasa a ser una zona considerada conflictiva. Volver a la situación de antes del 1 de octubre no va a ser fácil. Los accionistas le dicen a las empresas que no vuelvan a Barcelona. Si el problema se enquista, me preocupa, porque Cataluña perderá brío y nos arrastraría a todos. Hay que esperar a la votación, pero la división de la sociedad catalana no da buenas vibraciones, ya que el escenario de un referéndum pactado lo veo muy improbable.

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