Completan un viaje expedicionario con la ruta de Francisco de Orellana

Completan un viaje expedicionario con la ruta de Francisco de Orellana

El grupo, dirigido por el catedrático del departamento de Antropología Social de la UGR Ángel Acuña Delgado, ha estudiado el estado de conservación y uso del agua, suelo, flora y fauna, así como el desarrollo local de infraestructuras, salud, educación y derechos indígenas

EFEGRANADA

Investigadores de la Universidad de Granada han atravesado la ruta del río Napo, que recorrió el explorador Francisco de Orellana, dentro de la primera parte del Proyecto Amazonas, que se ha completado con éxito entre Ecuador y Perú, según ha informado hoy la institución académica.

Desde el 2 de octubre al 2 de noviembre un grupo expedicionario investigador con Ángel Acuña Delgado, director del equipo y catedrático del Departamento de Antropología Social a la cabeza, cubrió aproximadamente mil kilómetros de recorrido.

Se desplazaron desde el municipio ecuatoriano de El Coca hasta el peruano de Francisco de Orellana, ya en la desembocadura con el río Amazonas, en sus dos kayak neumáticas, siguiendo de esta forma la ruta hecha en 1542 por el célebre explorador español.

En su transcurso, los investigadores han convivido con diversas comunidades indígenas, especialmente de etnia kíchwa, aunque también con representantes huaoranis, shuares, sionas, secoyas, cofánes, huitotos, arabelas y orejones, además de mestizos.

El regreso se hizo por la misma ruta, para completar los estudios, pero en esa ocasión río arriba y con lanchas a motor, y se han detenido también en las comunidades, hasta llegar de nuevo al punto inicial de partida, El Coca, el 23 de noviembre.

En Quito, los investigadores fueron invitados por la Universidad Central de Ecuador y por la Universidad Politécnica Salesiana para contar su trabajo en una ponencia con el título: "El Napo 2017 en la ruta de Orellana: continuidades y discontinuidades transfronterizas entre la naturaleza y la cultura".

El trabajo exploratorio de investigación ha tenido en cuenta las condiciones ambientales del río y a las personas que habitan en sus riveras.

Se ha atendido al estado de conservación y uso del agua, el suelo, la flora y la fauna; y al desarrollo local en materia de infraestructuras, salud y educación, así como al desarrollo de los derechos indígenas en lo que concierne al uso de la lengua y la identidad étnica, la propiedad territorial, la gobernanza y aplicación de la justicia comunal, pero también a la participación política.

En sus primeras impresiones, los investigadores han observado una serie de continuidades y discontinuidades en el paso del Napo por la frontera de Ecuador y Perú.

En cuestión ambiental, el Napo y otros ríos constituyen por el momento las únicas vías de penetración para transitar por un territorio de difícil acceso, cargado de diversidad.

"Los ríos son como el sistema sanguíneo de la Amazonía y el Napo figura como una de sus arterias principales, pese a su contaminación", ha explicado Ángel Acuña.

En relación a las discontinuidades, en el plano transfronterizo, la mayor parte de ellas parten de la acción o gestión política, de cómo sean o cómo se orienten los gobiernos de turno, con políticas que afectan a la conservación y gestión del ambiente, así como a la vida de las poblaciones.

El grado de injerencias de agentes externos, públicos y privados, en los territorios indígenas bañados por el Napo, produce cambios notables, como el turismo, la actividad petrolera, el sistema de transporte fluvial, entre otros.

Las ayudas recibidas también por dichos agentes hacen más o menos soportables las condiciones de vida, aunque en el terreno político también cabe señalar una importante línea de continuidad o coincidencia, la falta de consideración de las políticas y los gobiernos nacionales hacia las gentes del Napo, sensación que desde allí se tiene, según sostienen los investigadores.

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