La agencia de colocación de la Universidad de Granada pasa en un lustro de 546 contratos a 1.362

Sala de estudio de Ciencias, una de las facultades más solicitadas./Alfredo Aguilar
Sala de estudio de Ciencias, una de las facultades más solicitadas. / Alfredo Aguilar

El número de universitarios que han realizado prácticas ha evolucionado de 1.805 a 2.201

ANDREA G. PARRAGranada

La agencia de colocación de la UGR ha pasado de 546 contratos de trabajo en el año 2013 a 1.362 en el año 2017. El incremento ha sido más que notable después de que hace un lustro las cifras se hundieran.

En lo que a prácticas extracurriculares respecta, el comportamiento ascendente ha sido menos cuantioso, pero también es significativo. Si en el año 2013 un total de 1.805 estudiantes participaron en este programa, el año pasado fueron 2.201.

El director de la unidad de orientación profesional y empleabilidad de la Universidad granadina, Antonio Delgado Padial, destaca que en los puestos gestionados por la agencia de colocación se ha producido un claro incremento. La Agencia de la Colocación de la UGR es la puerta de entrada para que las empresas externas que llegan a la institución con ofertas laborales entren en contacto con los universitarios.

El sector de actividad en el que se ha producido una mayor oferta de empleo y actualmente muestra un mayor auge es el sector técnico-experimental, donde se enmarcan titulaciones como ingeniería de Tecnologías de Comunicación, ingeniería Informática, ingeniería Electrónica Industrial, Matemáticas, Ingeniería Química, Biología, Física, o Ciencias Ambientales. En este caso han llegado ofertas con perfiles TIC (dada la ‘invasión’ tecnológica en todos los sectores de actividad económica) para puestos de programación, diseño web, consultoría y desarrollo o ingeniería de software. «Todo indica que en los próximos años este sector seguirá en aumento destacándose claramente del resto», puntualiza Delgado Padial.

Los candidatos que se presentan a estas ofertas suelen ser hombres. «Es digno de señalar que son cada vez más mujeres las que ocupan estos puestos por su mayor preparación curricular. Ahora bien, sean hombres o mujeres, las principales compañías del sector resaltan el talento de los universitarios de la UGR», matiza.

A esta área le sigue, en número de puestos recibidos y gestionados, el sector de gestión-administración en empresa, si la procedencia de las ofertas de empleo es nacional, y el sector sanitario si llegan del ámbito internacional.

La evolución del campo de la gestión-administración en empresa no solo ha mantenido en los últimos años un volumen alto de ofertas sino que estas han ido al alza debido, fundamentalmente, a que son puestos que pertenecen a áreas comunes en los sectores de actividad económica: contabilidad, administración, internacionalización, entre otros.

En cuanto a la rama sanitaria, la mayor demanda procede de Reino Unido, Francia, Alemania y Portugal, según los datos facilitados por la Universidad granadina.

Poca calidad

En estos números hay un contratiempo significativo. «Es muy positivo y alentador el incremento de contratos pero cosa distinta sería hablar de la calidad de ese empleo, pues solo un 30% ocupa un puesto de trabajo acorde a su nivel de cualificación académica en el primer contrato firmado durante el año posterior al egreso, y el porcentaje de contratación indefinida en ese primer contrato es de apenas un 8%», lamenta Delgado Padial.

Si bien hay algunas diferencias positivas. «En el sector técnico-experimental es en el que se observa una mayor estabilidad en las condiciones laborales. Se ofertan planes de carrera para ocupar puestos directivos en la empresa, mientras que en el sector gestión-administración en empresa existe una mayor versatilidad en las condiciones laborales: para el mismo puesto se ofrecen distintas remuneraciones en función de que la empresa sea industrial o de servicios y, dentro de estos, que sea grande o pequeña», puntualiza.

Sobre el número de estudiantes que realizan prácticas académicas externas extracurriculares, con una duración de seis meses y en las que los estudiantes están dados de alta en la Seguridad Social y reciben una bolsa o ayuda al estudio por un importe mínimo de 300 euros al mes, se ha producido un paulatino crecimiento en los últimos años. «Cada vez son más las empresas que estampan su firma en convenios de colaboración con la Universidad granadina para que los estudiantes puedan adquirir una formación práctica en sus instalaciones desarrollando actividades acordes a las competencias de la titulación que cursan», analiza Delgado Padial. Parte de este incremento se debe a que las entidades colaboradoras ven en las prácticas una fuente de captación de talento, tal y como queda reflejado en el ‘Estudio sobre las demandas del mercado laboral a los graduados de la Universidad de Granada’, elaborado en 2017 por el Observatorio de Empleo de la UGR, en el que el 57,9% de las entidades consultadas afirmaba haber contratado alumnos tras el periodo de finalización de las prácticas.

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