Ruth Beitia salta 1.93 metros y accede a la final de altura. / Efe
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La cántabra, con una marca de 1.93 metros, podrá rematar su carrera deportiva en una competición de la máxima categoría con una medalla.
El 'baby boom' de la altura es llamativo. No debe haber muchas pruebas en el estadio de Straford con un número tan elevado de madres. Y al lado de todas, muchas de ellas favoritas a las medallas, está Ruth Beitia. La española ha elegido otro camino. La cántabra se ha exprimido como atleta para, ahora, a los 33 años, dejar el deporte y dedicarse, entre otras cosas, a ser madre. Beitia se ha metido en su segunda final olímpica después de saltar 1,93. Su camino hasta esta altura, limpio de nulos (1,85, 1,90 y 1,93 a la primera), le eximió de saltar 1,96.
Beitia es, la marcha femenina mediante (sábado a las 18 horas), la gran esperanza de medalla del atletismo español en Londres. Después de coronarse campeona de Europa en Helsinki, su primer éxito al aire libre, y de saltar dos metros en Santander, una altura que no franqueaba desde 2010, la plusmarquista española (2,02 en 2007) quiere redondear su productiva carrera deportiva con una despedida desde el podio de Londres. No le quedará muchos más: algún mitin y el cierre en el Campeonato de España, en Pamplona, o quizá en Bruselas, en la última prueba de la Diamond League.
No será sencillo. La mejor versión de Beitia puede quedarse sin premio en la final (sábado, 20 horas) ante rivales de la talla de Chicherova, la líder del año (2,03), las también rusas Skholina y Gordeeva, la estadounidense Lowe y Hellebaut, la fiera saltadora belga. Tres de ellas llegan a Londres tras pasar por la maternidad: la rusa Anna Chicherova, la estadounidense Chaunté Lowe, por partida doble, y la belga Tia Hellebaut, otra que ha dado a luz dos veces desde que hace cuatro años se proclamara campeona olímpica en Pekín. Fuera quedó otra, Amy Acuff, quien, a sus 37 años, disputaba sus quintos Juegos. Son las saltadoras felices y risueñas que disfrutan de su regreso al atletismo. Deportistas que alimentan la leyenda del embarazo ergogénico, mujeres que regresan más fuertes que antes.
La altura, así, se divide entre las felices y las atormentadas. Entre las segundas están las lesionadas, ilustres como la croata Blanka Vlasic y la italiana Antonietta di Martino, operada de la rodilla. Pero al frente de esta lista se encuentra, sin duda, Ariane Friedrich, una atleta que saltó 2,06 en 2009 y que desde entonces todo le sale mal. La alemana se operó del tendón de Aquiles en 2010 para preparar los Juegos adecuadamente. Pero surgieron nuevos obstáculos. Primero sufrió las impertinentes sugerencias de un acosador sexual en Facebook, a quien Friedrich, policía, no tardó en denunciar. Pero, además, en el colmo de la mala suerte, un gato le mordió dos veces. El problema no fue la herida, sino la reacción a la medicación, que le hizo perder mucho peso. A pesar de todo Friedrich se presentó en la calificación de la altura con el pelo rosa, como intentando cambiar el color de su vida. El destino le tenía guardada una jugarreta más. Todas las atletas habían superado los 1,93 y las que habían llegado sin nulos no necesitaban superar la última altura (1,96) porque ya estaban en la final. Después de largas discusiones se llegó a la conclusión de que la alemana y tres atletas más tenían que superar el 1,96. Y ahí se acabó la historia de Friedrich en Londres.
Los rumores sobre Bolt
Mientras las atletas saltaban, Ashton Eaton, flamante plusmarquista mundial de decatlón, seguía su recorrido hacia el título olímpico. El estadounidense, después de siete pruebas, está a 55 puntos de la progresión que realizó durante su plusmarca. Es complicado que supere los 9.000 puntos, pero tiene al alcance el récord olímpico que el histórico Roman Sebrle -retirado en este decatlón- fijó en 8.893 en Atenas, hace ocho años.
La soleada mañana en Londres también sirvió para definir los finalistas del relevo 4x400, una prueba en la que David Rudisha no podrá emular a su padre, Daniel, plata en el relevo 4x400 de los Juegos de 1968, después de que Kenia fuera descalificada en una carrera en la que no concluyó la segunda posta de Sudáfrica, lo que impidió volver a ver a Oscar Pistorius, que esperaba en la meta para hacer la tercera posta del relevo. Ni Jamaica, equipo en el que se especulaba con la posibilidad de que estuviera Usain Bolt.