Hoy en día el nombre y la obra de Andrés de Vandelvira no pasan desapercibidos. El que es considerado como el gran maestro del Renacimiento Andaluz ha recibido en los últimos años el reconocimiento merecido, y todavía persisten los ecos de multitud de actividades, investigaciones y homenajes en torno al quinto centenario de su nacimiento. Pero las 'fiestas' a la capacidad y a la obra de un gran genio, a veces no son fiel testigo de la realidad, y ejemplo de ello es que una de sus obras, el Puente de Ariza -sobre el río Guadalimar, en el entorno de la carretera comarcal entre Úbeda y Arquillos- sigue siendo esclavo de la suerte que le depare el devenir de las aguas, desde la construcción del Pantano del Giribaile. La falta de precipitaciones ha vuelto a sacar a la luz esta magnífica construcción del siglo XVI, pero ha sido simplemente por razones del azar de la naturaleza. Y posiblemente en unos meses volverá a quedar bajo el agua que poco a poco va diezmando la construcción.
En los últimos días, diversos investigadores y entendidos en el tema han sacado a la luz que el Puente de Ariza ha vuelto a emerger de las aguas (el portal el 'Guiringote' de Navas de San Juan o la Bitácora de Jenri), gracias sobre todo a las fotografías tomadas el pasado 10 de agosto por Manuel Valenzuela Díaz, conocedor del tema y muy sensibilizado con la suerte que corre esta obra del universal arquitecto Vandelvira.
De hecho, el proyecto original de la presa planteaba el traslado de la construcción, pero eso nunca sucedió. Entre otras entidades, expertos y entendidos, en febrero de 2010 la Plataforma por Andalucía Oriental denunciaba el abandono del puente Ariza. Este colectivo remitía una carta al Parlamento andaluz en el que advertía del peligro que corría el puente. En aquella misiva, recordaba que «en 1997 fue prometido su traslado piedra por piedra a diez kilómetros al norte de Úbeda, entre olivos y en las cercanías de la ermita de Ntra. Señora de Guadalupe, cuando era presidente José Mª Aznar y cuando la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no era aún competencia andaluza». El secretario de este colectivo, Javier Ramírez, señalaba ayer que la noticia sobre esta construcción volvía a ser novedad porque había vuelto a emerger, pero se mostraba incrédulo respecto a una solución favorable, puesto que en unos meses «volverá a estar bajo las aguas sin que se haya hecho nada».
Las hemerotecas dan la razón a esta defensa. Y es que en el año 1997 diversos medios de comunicación señalaban que el Ministerio de Medio Ambiente contemplaba este traslado cuando las primeras aguas del Giribaile empezaban a cubrir la construcción. Se hablaba de un proyecto que rondaba los 800 millones de las antiguas pesetas. Sin embargo, está decisión nunca se convirtió en firme y hoy se aprecian los daños que ha causado el agua.