Prácticamente cerrada la plantilla del Linares Deportivo, ya se conocen las renovaciones y fichajes, más las bajas oficiosas de Miguel Pérez, Fran y Chendo. Pero hay un futbolista del que no se a hablado, ni para estar en una lista u otra, porque su futuro aún es incierto. Álvaro Avilés jugó poco este año. Sus continuos viajes a Pamplona, donde cursa la titulación superior de Piano, le impedían estar en todos lo entrenamientos y entendía que muchos domingos le tocase no jugar en favor de otros compañeros que sí entrenaban a diario. Este año cursa su último curso, el club quiere que continúe y él quiere continuar.
La problemática, explica Álvaro, es que «hasta agosto no sé la compatibilidad de horarios que tendré y debo subir a Pamplona dos días a la semana, por eso no me pronuncié. Es una locura ocupar una ficha si no puedo cumplir los compromisos y quito al club del poder hacer un último fichaje este verano, de esos que se ponen a tiro y no puedes dejar escapar».
La música es su pasión y el próximo año puede ser el primer andaluz que consiga esta titulación de piano. «La vida del futbolista es corta, la de músico aún no la he empezado de verdad. Cuando acabe empezaré a dar clases, quizá en el conservatorio, componer, tener un grupo. Pero el fútbol no quiero dejarlo y me gustaría disfrutar de un año en Tercera, sea jugando o ayudando en otras facetas, porque soy del grupo de los 'locos' que empezaron a entrenar un día en 'La virgen' cuando aún no teníamos club y he estado hasta ahora», confiesa Álvaro.
Incluso fuera de la plantilla
Conseguir buenos jugadores titulares es difícil, pero también lo es tener buenos suplentes, gente que no se queje si no juega, que entienda las decisiones y además hagan vestuario. Álvaro está cortado con esa tijera, goza de un gran carisma por parte de sus compañeros, pero además atesora mucha calidad en sus botas y cuando juega es de los que da la talla.
«Este año he jugado más en partidos de fuera, quizá por eso la gente me ha visto menos. Podría haberlo dejado en enero, pero echaría mucho de menos a este vestuario y ellos a mí. Hay una gran comunión, somos una familia y yo uno de los capitanes. Quiero compaginar las horas para perderme sólo lo entrenamientos de los lunes, pero me sentaré a hablar con el club hasta que no sepa si puedo cumplir los compromisos», argumenta del centrocampista.
Con los 30 cumplidos, Álvaro aún puede darle algunos años de buen fútbol al equipo de sus amores. Si este año no ocupa ficha finalmente, seguiría vinculado al club y para el siguiente, ya graduado, podría volver a vestir la camiseta azulilla.