La cantante no escuchó el comentario pero sí lo hicieron sus acompañantes, entre ellos su hijo Kiko Rivera. Una segunda versión indica que el vigilante la insultó en respuesta a un comentario que había hecho mientras pasaba el control de seguridad. El incidente, en cualquier caso, desencadenó un guirigay entre los encargados del control y los acompañantes de la cantante que obligó a la Guardia Civil a retenerlos a todos en un cuarto para que las cosas no fueran a mayores. La incomparecencia de la cantante para respaldar su denuncia ha hecho que la Audiencia bilbaína le condene a pagar las costas.




