Cerrada la última mina activa de Linares hace cerca de dos décadas, el estado de conservación de muchas de sus infraestructuras, especialmente de los pozos mineros, ha supuesto en los últimos años un importante peligro para la seguridad de los visitantes al patrimonio minero de la zona. Por ello, la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía, con el apoyo del colectivo Proyecto Arrayanes, ha desarrollado un proyecto de sellado de los pozos más peligrosos y cercanos a las rutas de senderismo existentes.
Hasta 40 pozos o zonas de riesgo a lo largo de más de 30 kilómetros de extensión entre los términos municipales de Linares y Guarromán han sido objeto de intervención durante más de dos años por parte de la Delegación Provincial de Economía, que iniciaba el proceso con la regulación de la situación administrativa de cada una de las explotaciones mineras existentes en la zona de trabajo. «El Servicio de Industria, Energía y Minas ha hecho un trabajo callado desde el punto de vista administrativo, para regularizar la situación jurídica de todo lo que tenía que ver con la explotaciones mineras, la mayoría de ellas caducadas, y que habían supuesto una situación de riesgo de la ciudadanía por su abandono. El sellado ha supuesto la solución a un problema como es el riesgo de hundimiento de estas infraestructuras», aclaraba el delgado de Economía, Manuel Gabriel Pérez, en una visita a las principales actuaciones en esta primera fase del programa.
En este sentido, desde la Consejería de Economía se ha apostado por mantener este proyecto en marcha con el objetivo de dar respuesta a cada una de los peligros que actualmente se presentan en el distrito minero jienense. Así, junto a la primera fase, en la que se han invertido 172.000 euros para 40 pozos, se prevé continuar con otros 19 pozos, cuyo inicio «dependerá de la disponibilidad presupuestaria» aunque, según puntualizó Pérez, «las actuaciones en materia de restauración minera y que tenga que ver con el Medio Ambiente tiene un gran apoyo por parte de la Junta de Andalucía en sus presupuestos».
Puesta en valor
Además de la mejora de la seguridad de la zona, las actuaciones desarrolladas en minas como la de San Miguel y San Juan han sido dirigidas a la puesta en valor del patrimonio minero linarense con el objetivo de favorecer la llegada de visitantes a estos espacios.
Por ello, se han creado miradores que permiten visualizar gran parte de la zona minera que aglutina desde El Mimbre a San Isidro, a la vez que se ha mejorado la señalización de la zona y su iluminación. Así, en el caso del emblemático Pozo San Vicente, donde el 21 de marzo de 1967 murieron seis mineros en el último día de actividad de la mina, se ha iluminado el interior del pozo con el objetivo de mejorar su visualización.
«Se ha conseguido poner en valor una zona que nos identifica y enriquece a la ciudad. Precisamente por eso, se ha aprovechado la intervención para darle un enfoque para que sean visitables», subraya el alcalde, Juan Fernández, quien adelantó su deseo de que, junto a los otros 19 pozos mineros, se trabaje en la recuperación de las más de 90 chimeneas. «También nos identifican y son una joya de nuestro patrimonio que únicamente se repite en el sur de Inglaterra, en la zona de Cornwall. No queremos que se deterioren más, especialmente en la zona superior».