Su aspecto atildado, como de chico que trabaja en un banco, es pura apariencia. Tras ella se esconde un escritor compulsivo y un tío de 40 años al que le gusta «perrear» y dice conocer todos los bares de su barrio. Seis años lleva el valenciano Máxim Huerta en 'El Programa de Ana Rosa' y ya va por su segunda novela. Se titula 'El susurro de la caracola'.
-¿Se parece en algo a la anterior?
-Nada. Bueno, las dos hablan de la soledad femenina.
-¿Y por qué le preocupa a un hombre la soledad femenina?
-Tal vez porque me he criado entre mujeres: mi madre, mi abuela, mis tías, mis tías abuelas... Soy de un círculo absolutamente femenino, rodeado de máquinas de coser, patrones y guisos. Estoy muy pegado a la genética femenina.
-¿Estaban muy solas las mujeres de su familia?
-Algunas más que otras. Pero las mujeres estáis preparadas para la soledad. Un hombre solo parece un pez fuera del agua. Sin embargo, mire las viudas: son maravillosas. Si hay un personaje que me gusta y que creo que será protagonista de mi próxima novela es la viuda. Me apasionan las viudas, con esa sensación de desahogo, de haberse quitado a alguien de encima.
-¿Qué susurra la caracola de su novela?
-Habla de una mujer que miente mucho, pero para sobrevivir. Ella se queda fascinada con un actor al que ve en un cartel en la Gran Vía de Madrid y se pone a perseguirlo.
-¿No teme que le persigan a usted siendo tan famoso?
-No, porque vivir con miedo es como vivir a medias. Pero sí he recibido muchas cartas y mensajes de gente que insiste, que envía regalos, flores. Y hasta me piden matrimonio.
-¿Cómo criándose entre costuras no ha salido diseñador?
-Porque soy muy torpe para la moda. Me visto con lo primero que encuentro. Ahí sí que me sale la parte masculina.
-Pues en la tele se le ve impecable.
-Tengo gente que me ayuda.
-Dicen que la tele le cambia a uno.
-Te cambian los años, no la tele. La tele solo cambia a los que ya venían raros de serie. Es un foco, no descubre tontos sino que los ilumina.
-Usted sale muy serio y formal.
-Sí, y creo que me beneficia, porque así nadie sospechará de mí.
-Bueno, se especula mucho sobre sus preferencias sexuales.
-¡Qué divertido!
-Ya sabe que a Telecinco le llaman el gran armario.
-De eso ni he hablado ni hablaré. Gustar a hombres y mujeres me parece estupendo. Pero mi vida personal empieza cuando apago la luz del camerino. Luego, quién apaga la luz de mi habitación me incumbe solo a mí.
-Pues Jesús Vázquez...
-Salió del armario, sí. Pero en un momento en el que hacerlo era sano y bueno. Ahora ya no toca.
-Usted ha trabajado con Belén Esteban y sin Belén Esteban.
-Sí, he vivido antes de Cristo y después de Cristo, je, je...
-¿Tan importante es Belén como para marcar una era?
-Es un monstruo. La primera telenovela en directo y sin guión que existe. Y no sabemos cómo va a acabar.
-¿No es triste cómo está la tele?
-No sé, yo ahora mismo la tengo apagada, el ordenador encendido y alrededor varios libros.