Desde su programa ha enseñado a los padres de toda España a reconducir con paciencia las pataletas de los niños más insufribles. La televisiva Rocío Ramos-Paúl, más conocida como 'Supernanny', se ha propuesto ahora librar una batalla contra los malos comedores en su nuevo libro, 'Mi niño no come'. ¿Su receta? Paciencia, creatividad, constancia y psicología, mucha psicología.
-Es la niñera de España. ¿Se ve más Mary Poppins o señorita Rottenmeier?
-Por favor... Yo soy una profesional de la Psicología. Ni soy niñera ni personaje de televisión. No me identifico con ellas. Mary Poppins arreglaba los problemas con magia y yo resuelvo los casos con método y estrategias psicológicas. En mi trabajo tengo que ponerme seria, pero los niños me quieren mucho.
-La Poppins aconsejaba ponerle azúcar a todo, porque sabe mejor. ¿Cómo conseguir que el niño pase el hígado encebollado?
-¿Pero se sigue comiendo hígado? Pues hay que dárselo cuando pueda apreciar las texturas. De todos modos, no es el mejor plato para ellos. Con verduras y frutas es suficiente.
-¿'Supernanny' come de todo?
-Ja,ja,ja. Yo como de todo. Me encanta comer y disfruto mucho.
-¿Qué se le atraganta a Rocío?
-Los padres perfectos. No puedo con ellos. Piensan que lo hacen todo bien y no admiten cambios. Pero educar también implica equivocarse.
-¿Cuál es su plato favorito?
-Los niños que comen bien. Me encanta cuando dicen: «Soy mayor y me gusta todo».
-En su programa lidia con niños que se comportan como auténticos demonios. ¿Nunca ha pensado en soltar un sopapo?
-Me parece terrible calificarlos así, porque son niños absolutamente normales. De todos modos, yo nunca perdería los nervios.
-En 'Mi hijo no come' aconseja la 'relajación muscular de Koeppen' para que el niño coma. ¿Lo del avioncito se ha quedado antiguo?
-No es una cuestión de modernidad. Sometemos a los niños a demasiado estrés. Ellos tienen sus tiempos y nos pasamos la vida imponiéndoles nuestros horarios. Hay que dejarles respirar.
-Mi madre me dejó un día sin comer porque no quería col. ¿Debería haberla denunciado por maltrato psicológico?
-(Carcajada). Por maltrato, no, desde luego. Pero, ¿has vuelto a comer col?
-No. Nunca más.
-¿Ves? Es el problema de ese sistema. No lo recomiendo porque provoca mucho rechazo. La solución sería poner la col un día, seguir con el segundo plato y presentarla días después. A ver qué ocurre.
-En su libro aparecen casos como el de Lucía, que se tragó el zapato de su muñeca y ahora se alimenta a base de zumos y batidos. ¿No son niños un poco 'raritos'?
-Para nada. La niña tenía un trastorno, desarrolló una fobia y necesitaba un tratamiento psicoterapéutico. En ese caso, hay que conseguir enfrentarle al miedo. Y un truco: es el único caso en el que los juguetes y la televisión estarían permitidos en la mesa.
Crear hábitos
-¿Y si el problema es que el chaval come demasiado?
-Hay familias a las que no les importa qué ni cuándo comen sus hijos. El caso es que coman. Y están todo el día picando. La solución es crear un hábito y que hagan cinco comidas.
-¿Hay niños sin remedio?
- No. A todos se les puede cambiar. Y a los adultos, también.
-Una compañera de trabajo es madre primeriza. Y a su bebé no le gustan nada las frutas. ¿Qué debería hacer?
-Jamás doy consejos personalizados. Es cuestión de ética profesional. Pero le diría que insistiera hasta que reconozca los sabores. Es la única forma.
-Usted tiene un hijo de tres años. ¿Se lleva el trabajo a casa?
-No. Allí soy mamá y ya. Es verdad que trabajar en esto te da una cierta ventaja. Pero me equivoco cuando me tengo que equivocar y eso me encanta.
-¿Su hijo no está un poco harto de tanta psicología inversa?
-Él es un niño normal. Tiene sus rabietas y también dice lo de «no quiero porque no me gusta».
-En casa del herrero...
-Hay que saber diferenciar el papel de psicóloga y el de madre. Es más complicado establecer distancias cuando es tuyo porque da más pena si llora, dejarle sin comer un día, tener que decir que no...
-¿Los padres de ahora son demasiado permisivos?
-Hay de todo. Algunos muy blandos, otros restrictivos en exceso...
-¿Habría que volver a la mano dura?
-Eso suena fatal. Aunque si supone mantenerse constante, me parece perfecto.
-¿Los niños tienen hoy demasiadas cosas? Algunos críos hasta gastan iPhone. ¿Estamos un poco locos?
-No me parece una locura, pero los padres tienen que controlar el uso de la tecnología. Un videojuego es divertidísimo para jugar en familia. Antes era la oca y ahora toca la consola, me parece muy normal.
-¿A 'Supernanny' le gustan los niños?
-Me encantan. Si no, ¿qué hago aquí?