La crisis ha marcado un antes y un después. Y si hay un campo en el que todo es radicalmente distinto, ése es el laboral. Jamás en la historia de Jaén se había destruido tantísimo empleo en tan corto período de tiempo. Así que la demanda de trabajo se ha multiplicado por el infinito, una coyuntura que, en términos mercantilistas puros y duros, otorga una posición de debilidad que obliga al que aspira a colocarse a aceptar condiciones impensables hace apenas tres años. 'O lo tomas o lo dejas', ésta es la filosofía imperante. Si 'lo tomas', esto es lo que hay. Y si 'lo dejas', esto es lo que hay. O sea, nada. ¿Y qué buscan los pocos empresarios jienenses que siguen contratando? Con todas las cautelas que conllevan las generalizaciones, pues 'chicos para todo'. Es decir, cualificación y predisposición para desarrollar tareas que en tiempos pretéritos sí que eran asumidas por diferentes personas. Esta movilidad funcional permite cubrir todos los flancos y, al mismo tiempo, prescindir de parte de la plantilla y aligerar la estructura de costes, una posición defensiva que ha generado infinidad de conflictos y que ha motivado infinidad de despidos muchas veces calificados como improcedentes por la justicia.
Todos estos asuntos son abordados en un estudio elaborado por Adecco, al que ha tenido acceso este periódico, y que desmenuza cómo se han modificado los patrones de selección en provincias como Jaén. Además de servir lo mismo 'para un roto que para un descosido', también ganan enteros los postulantes capaces de producir más por menos. Aunque el talento sigue siendo un valor añadido de primer orden. Según Adecco, se necesita personal con capacidad para crear -que no encontrar- oportunidades de negocio que permitan compensar los descensos de ventas en los nichos de mercado tradicionales. El fin último no es otro que ganar competitividad en un escenario de pesimismo y de futuro, todavía, un tanto incierto. Pero muchas veces las soluciones para cubrir las vacantes no están fuera, sino dentro. Adecco asegura que sus asesores son requeridos por sus clientes para evaluar a sus propios empleados.
Otra de las novedades trascendentes que ha traído el batacazo de la economía se relaciona con la cantidad y calidad de los salarios. Partiendo de la base de que ahora mismo las reglas del juego las pone el que paga, dentro de un marco regulado teóricamente por convenios y normas anteriores -Estatuto de los Trabajadores-, evidentemente las retribuciones se negocian a la baja. Igualmente, si hasta hace no mucho, un par de años a lo sumo, el que llamaba a las puertas tenía cierto margen de maniobra para pedir, especialmente cuando se trataba de plazas para las que se requería alta formación y mucha experiencia, ahora las riendas las lleva el patrón. Estos ajustes en los sueldos no los padecen tan sólo los nuevos, sino que también está afectando a los 'más veteranos'. No hay más que echar un vistazo al último informe sobre negociación colectiva elaborado por el Centro Andaluz de Relaciones Laborales. El Incremento Salarial Pactado (ISP) fue del 0,54 en Jaén durante el primer trimestre de 2010, frente a un aumento medio en la comunidad autónoma andaluza del 1,40 por ciento entre enero y marzo.
Candidatos 'moldeables'
Hasta aquí todo lo referente a los cambios en las ofertas, pero también se detectan nuevas inquietudes entre los candidatos, más moldeables y conscientes del entorno de dificultades en que se mueve el tejido productivo de Jaén. Ahora la mitad de los que intervienen en procesos selectivos enriquecen sus currículos con cursos específicos en los que prevalecen, sobre todo, los idiomas -antaño este porcentaje no superaba el 20 por ciento-. También se ha constatado una mayor versatilidad, apostando por varias áreas de especialización. Concretamente donde más se aprecia lo anterior es en licenciados en Derecho, que realizan postgrados en Administración de Empresas, o ingenieros, que se decantan por máster MBA. Asociado a todo a ello, también se observa una mayor disposición a desplazarse lejos del lugar de residencia y un mayor interés hacia la marcha de la empresa en la que se quiere entrar. Volumen de facturación, proyectos de modernización o dimensión nacional e internacional de la sociedad son algunos de los aspectos en los que se suele profundizar antes de afrontar una entrevista -y para lo que siempre resultan de gran utilidad las webs corporativas-.