«A veces me dicen que los llevo que parecen un robot, con tanto chisme», suelta entre risas Sergio Domínguez Cobo (Linares, 1978). El readaptador del mejor Sevilla de la historia explica lo del robot, que en parte es responsable de que los Luis Fabiano, Navas y cía. parezcan máquinas. «Llevan el pulsómetro, los sistemas de telemetría con la banda en el pecho, el GPS. Es un sistema nuevo importado de Estados Unidos. Totalmente informatizado puedes ver en tu ordenador en tiempo real los kilómetros que ha hecho cada uno, a qué velocidad se desplaza, por qué zonas del campo, pulsaciones...», añade con el entusiasmo de quien habla casi de un hobby hecho profesión.
Esa profesión es la de readaptador, que dicho así, igual les deja fríos. No se preocupen, parte de su trabajo es el calentamiento, «vital» (consejo para amateurs), porque se trata de un especialista a caballo entre el preparador físico y el fisioterapeuta. Resumiendo, él ha sido el encargado de que cuando Capel o Kanouté han tenido un bache por lesión o un bajón de forma, entraran de nuevo en el equipo como una moto. Y también previene que se gripen, analizando al detalle sus puntos débiles, cuándo debe parar, cuándo apretar.
Domínguez llegó al Sevilla tras licenciarse en Madrid en Educación Física hace siete años. Al fútbol lo hizo un poco de rebote. Empezó a dar clases de tenis y pádel y un alumno relacionado con el Betis le ofreció la posibilidad de entrar en el club. No lo dudó. Dijo que no. Su corazón (le viene de familia, su padre fue jugador del Sevilla) estaba en el Pizjuán. Atraído por la idea del mundo del fútbol habló con su padre, quien a través de Pablo Blanco le hizo un hueco en las inferiores del club hispalense, casi por amor al arte. Pero en el Sevilla.
En los escalafones inferiores, este ex jugador de la cantera del CD Linares hasta juveniles, ganó todo lo que se podía conseguir y llamó la atención del grande. Caparrós lo colocó de ayudante del primer preparador físico y ya con Juande Ramos en su segunda etapa comenzó como readaptador. Y mira por dónde en estos siete años el Sevilla lo ha ganado casi todo: dos Copas del Rey, dos de la UEFA, mejor equipo del mundo según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, la Supercopa de Europa.
Su secreto con los cracks
Indagando en su experiencia en la élite, no duda quién es el jugador más fuerte que ha tenido a sus órdenes «Para mí, Jesús Navas. Podría ser un atleta de élite totalmente, es el futbolista total, tiene fuerza, agilidad, resistencia, velocidad, técnica, los 90 minutos los juega a la misma intensidad». No lo reconoce, pero es su ojito derecho. Al preguntarle por qué jugador cree que va a liarla en el mundial se destapa.
«Indudablemente por calidad Luis Fabiano, para definir puede ser el mejor, pero me gustaría que Navas fuera el hombre del mundial, se lo merece. El crecimiento como jugador ha sido exponencial en estos últimos años y sigue siendo el mismo chaval de Los Palacios. Apuesto por él. Sería buena señal además para España», apostilla.
De sus palabras se puede deducir que en la cumbre hay mucho ego y más tontería, pero matiza la conclusión. «El secreto es darles su sitio, trabajar en la sombra, ellos son las estrellas, están en el escaparate. Yo intento ser franco, exigente y amigo cuando tengas que ser amigo, sobre todo en mi papel con los lesionados. A veces trabajas codo con codo ocho horas diarias y se crea ese vínculo», añade.
El jugador que más le ha marcado, confiesa, ha sido Javi Navarro, «dentro del campo y fuera, tenía un papel muy fuerte en el vestuario y era un trabajador nato; se ganó la internacionalidad a pulso». La voz le tiembla más al hablar del mejor momento vivido hasta hoy, el gol ya mítico de Puerta. «Era feria, el campo estaba hasta arriba y fue mágico. En la prórroga, un golazo que nos cambió la vida como decía el anuncio. Y luego la celebración en la feria, inolvidable», explica.
Domínguez, ex compañero de Alberto Fresno, fisioterapeuta del Real Jaén, forma parte de manera indefinida de un equipo de trabajo con tres fisios, dos masajistas, un podólogo o dos médicos. Estos días, además de la pretemporada que se iniciará el 19 de julio, prepara un viaje a Canadá, donde el 4 de ese mes participará en un clínic sobre deportistas de élite. Está también pendiente de recibir para la nueva campaña una máquina con un sistema de poleas pionero llegado de EE.UU., que está deseando probar. Una ayuda más para contribuir a que los cracks sevillistas sigan pareciendo máquinas.