Un año más, y ya son 28, Mancha Real y sus vecinos adornaron la noche de San José con la celebración de su tradicional Hoguera. El trabajo y el esfuerzo de los maestros carpinteros ardieron en unos minutos, ante la muchedumbre de vecinos y visitantes que ya conservan un nuevo recuerdo de una noche de fuego, hermandad y diversión.
Como es tradicional, el pueblo de Mancha Real se preparó para disfrutar de su día grande, el de su fiesta patronal en honor de San José. Después de diversos actos por la mañana, la tarde culminó con la tradicional procesión por las calles del municipio. Tras la devota celebración, personas de todas las edades comenzaron a arremolinarse en torno a la Hoguera, esperando que llegara el gran momento en el que se reduciría a cenizas. Mientras tanto, las cercanas atracciones infantiles, los puestos de chucherías, etc., estaban de bote en bote. Pasaban los minutos y el volumen de personas crecía en torno a esa casa de 'Cuentos chinos', tema que inspiraba la creación de este año.
Y es que no en balde, la gran falla, que este año representaba una construcción al puro estilo oriental, es la que ha hecho que estas Fiestas de San José sean reconocidas como de interés turístico andaluz. Y por eso es uno de los grandes atractivos, que conviven con el ambiente festivo. Este año la Hoguera tenía una superficie aproximada de 82 metros, con un peso de unos 1.500 kilogramos de madera, aglomerado y corcho blanco. Para la confección de la creación de este año se han tenido que desarrollar grandes esfuerzos, especialmente en los últimos días, y no fue hasta el jueves al mediodía, cuando los vecinos pudieron admirar en su totalidad el trabajo realizado este año por el puñado de afanosos maestros carpinteros que han desarrollado la labor.
'Cuentos chinos' quería continuar y ampliar el mensaje del año pasado -que estuvo dedicado a la crisis-, haciendo ahora hincapié, entre otros aspectos, en todos esos argumentos, pretextos y aseveraciones que hacen los políticos, pero que a la ciudadanía les llegan como faltos de contenidos y de argumentos con los que contrarrestar la situación actual. En el conjunto destacaban un gran gato oriental, con el que quería caracterizarse al presidente del Gobierno, José Luis Zapatero, intentando agarrar con su zarpa a una mariposa 'Rajoy'. No faltaban tampoco alusiones a temas más cercanos, como los 'parquímetros' del municipio, además de varias decenas de 'chinos' que incluían textos con comentarios irónicos, chascarrillos, chistes, etc. Humor y preocupaciones todas ellas que finalmente se consumirían en sólo unos minutos cuando el fuego hiciera mella en la madera y aglomerado sobre el que se habían impreso esos mensajes.
Y cuando habían pasado sólo unos minutos de las diez de la noche, hora prevista para el momento álgido de la celebración, comenzaron a sonar las tracas de pólvora, como aviso de que todo comenzaba. Con los primeros estruendos llegaron también las llamas. Todo el mundo estaba de acuerdo en que este año la Hoguera había ardido a toda prisa. Y es que hicieron falta sólo unos minutos para que 'Cuentos chinos' se convirtiera sólo en un montón de escombros y ceniza humeantes, ante la expectación y mirada de los asistentes. Con las cenizas de 'Cuentos chinos' comenzaban los últimos coletazos de estas fiestas, y arrancaba la esperanza de dejar atrás todo lo malo.