La familia Gómez Moreno hizo mucho por el arte y por su conocimiento, pero sin lugar a dudas, una de sus grandes aportaciones fue el reivindicar y arrojar luz sobre la gran figura de Alonso Cano, el pintor, escultor y arquitecto barroco. Y de la mano de la Fundación Rodríguez-Acosta y Fundación Caja Rural de Jaén, ahora hay una oportunidad para disfrutar de algunas de las obras del artista granadino - además de testimonios de la labor de esta familia de investigadores-, en la exposición que se inauguró ayer en la Sala de Exposiciones del Espacio Deán Mazas en la Catedral de Jaén.
'Alonso Cano en el legado Gómez Moreno' es el título de esta muestra, que podrá visitarse en la capital hasta el próximo 30 de abril. El comisario de la exposición, Javier Moya Morales, destaca que la exposición recoge cuatro obras de Alonso Cano -dos esculturas y dos pinturas- pertenecientes al legado Gómez Moreno, pero también dibujos del que fuera su último gran proyecto (la fachada de la Catedral de Granada), un libro de que recoge estampas, sobre dibujos de propio Alonso Cano, que incluso en algún caso realizó él mismo (de manera que también se aprecia su labor como grabador), etc.
La muestra comienza, a modo de presentación, con una serie de documentos y testimonios (fotografías, retratos, etc.) donde se visualiza la labor investigadora de la Familia Gómez Moreno, que como señaló el comisario, han supuesto una dinastía de historiadores del Arte, con una importante labor investigadora desde mediados del siglo XIX y hasta el año 1970 aproximadamente. En esta parte introductoria se aprecian los inicios de la colección, cómo se forma, cómo progresan los estudios sobre el artista, etc. Moya Morales insistió en que los Gómez Moreno, fueron los historiadores que recuperaron y pusieron en el lugar que merecía a Alonso Cano, ya que si bien el artista en su época gozó de gran reconocimiento, tras su muerte su huella se fue difuminando.
Además de esos grabados, dibujos, bocetos recuperados por los discípulos del artista, etc., como se ha indicado, la muestra recoge cuatro obras originales de Alonso Cano. Se trata de dos esculturas y dos pinturas. Las primeras son dos formidables tallas de San Antonio de Padua con el Niño Jesús y San Diego de Alcalá. La labor escultórica de Cano comenzó una vez que abandonó Madrid y se asentó en Granada, destacando su equilibrio, meticulosidad en el detalle y laboriosidad en la policromía. Además, el espacio de la Catedral de Jaén contará durante las próximas semanas con dos de sus pinturas, por un lado una obra de pequeñas dimensiones, en blanco y negro, 'Circuncisión del Niño Jesús' (se trataba de los modelos que mostraban los artistas antes de iniciar sus encargos). Aunque la gran pieza es 'Milagro de Santo Domingo en Soriano', reconocida como una de las grandes obras del artista.