Es algo histórico. El pantano del Tranco desembalsando agua por necesidad. La Delegación de Medio Ambiente ya lo había anunciado el lunes: si los niveles del Guadalquivir continuaban bajando y el nivel del pantano subiendo, comenzaría el desembalse y así ha sido. A las 10 de la mañana de ayer, el Tranco comenzaba a desembalsar una cantidad pequeña, para observar el comportamiento del Guadalquivir. Primero 10 metros cúbicos por segundo. A las 14.00 horas de la tarde, al comprobar que todo iba según lo esperado, el desembalse subió a los 20 metros cúbicos por segundo y a las 18.00 horas de la tarde hasta los 25 metros cúbicos por segundo. Una cantidad que todo apunta a que irá subiendo progresivamente en las próximas horas, tal y como confirmaba el delegado de Medio Ambiente, José Castro.
«Los caudales han sido evaluados por los técnicos, el pantano ha llegado al 85 por ciento de agua embalsada y eso es el máximo que se puede permitir en esta época, no puede contener más agua en previsión de cualquier circunstancia que pueda surgir», explicaba el delegado, que aún así aseguraba que cuentan con ese 15 por ciento como margen de maniobra por si hubiera una crecida en el caudal del Guadalquivir.
La zona que está en el punto de mira de todos por el riesgo de inundaciones que existe es la pedanía de Mogón, en Villacarrillo, aunque el delegado llama a la tranquilidad. «La tarde y noche del lunes, el nivel del río en Mogón estaba a 2,8 metros de altura. Esta mañana (por ayer), cuando hemos comenzado el desembalse, el nivel del río estaba en 2,3 y ni siquiera con el agua que sale del Tranco el río ha alcanzado los niveles naturales a los que llegó el lunes, con lo que todo indica que sigue bajando». También el Ayuntamiento de Villacarrillo está alerta. «La Policía Local se acerca a ver el nivel del río cada cierto tiempo», confirmaban desde el Ayuntamiento.
A pesar de esto, Castro deja claro que las decisiones se toman «en tiempo real» y que cuando semanas atrás ha habido problemas en otros puntos de la provincia, como en el caso de la capital, ha sido porque el desembalse se ha hecho estando el pantano al cien por cien. «Todos los caudales están vigilados y controlados de manera automática, el pantano no puede pasar del 85 por ciento y seguiremos desembalsando agua siempre que el río nos lo permita, nuestra intención es salvaguardar tanto a las personas como los bienes materiales», decía el delegado.
Hace muchos años
Según los datos que maneja Medio Ambiente, aunque el Tranco tiene que desembalsar agua para el riego cada año, la última vez que lo hizo por necesidad, por llegar a su límite, fue en el año 2001. No es esa la fecha que recuerdan los curiosos que se acercaron ayer al entorno del pantano, como Pedro López Hueta, un vecino del Tranco de 78 años, quien recuerda que hace cuatro años alcanzó el 80%, el año pasado el 65 y hace más de dos décadas que no lo veía al completo.
Los lugareños y los empleados del embalse sonreían ayer ante el mayor movimiento de visitantes y medios que concitó la noticia del desembalse de agua de este paradisiaco pantano, situado a 641 metros sobre el nivel del mar, entre montañas y roquedos calizos. El drenaje de agua se realiza por las turbinas de la central hidroeléctrica, con lo que para contemplar el agua saliendo hay que hacerlo desde el 'Charco de la pringue'.
El objetivo del desembalse es evitar una crecida mayor de su nivel, dado que en una jornada pueden entrarle 10 u 11 millones de metros cúbicos. Desde el Poblado del Tranco señalan también que el rumor que corre sobre la existencia de grietas en la presa, es incierto. Otra cosa son las filtraciones del terreno aledaño a la misma, sobre las que se trabajó en su momento, y los controles o test que practican los técnicos periódicamente.