Está en Nuevo México, viviendo en la distancia la fractura de la Fundación Ángel González tras la dimisión de tres de sus patronos, Luis García Montero, Manuel Lombardero y Antonio Masip. Ellos justifican su adiós en discrepancias con ella. Susana Rivera, la viuda de Ángel González y presidenta de la fundación, sostiene que esas discrepancias se basan en distintas formas de ver lo que ha de ser la institución. Tiene claro que hace lo correcto manteniéndose firme en su postura de crear una fundación seria que sea algo más que una biblioteca dedicada al que fuera el primer galardonado con el Lorca.
-¿Qué ha pasado? ¿Cómo se ha llegado a esta situación?
-Levantar una verdadera Fundación requiere mucho trabajo, tiempo, energía y dedicación, pero hasta ahora, y han pasado dos años, no se ha hecho absolutamente nada salvo firmar un papel y llevarlo a un registro. Al principio hablaron mucho de convenios con otras instituciones, subvenciones de varias entidades, etcétera, pero nadie ha hecho ni una sola gestión. Muy pronto comenzaron a hablar de un centro de estudios y siempre de bibliotecas, pero ni un centro de estudios ni una biblioteca, es una fundación.
-¿Cuál ha sido el detonante de la ruptura?
-Creo que una cita de una carta que me envió Antonio Masip el 4 de julio 2009 lo dice todo: «El activo principal de la Fundación debería ser la biblioteca de poesía hispana de Manuel Lombardero. Las actividades tienen que ser las propias de una biblioteca de esta calidad y especialidad». Eso no es lo que Ángel decía en su testamento. El activo principal debe ser Ángel González.
-Esa es la principal discrepancia, pero ¿hay más?
-Sí, sí, hay más. Los tres que han dimitido han sido muy poco activos. No han hecho absolutamente nada para levantar la fundación, que es por donde se debe empezar.
-Sabe que ellos la acusan de boicotear todo lo que se intentaba hacer.
-Ningún patrono puede boicotear absolutamente nada, porque una fundación es una entidad colegial, o sea, que se propone algo y cada uno da su opinión y se vota. En efecto, se propuso un congreso con el que yo no estaba de acuerdo, porque pienso que primero se tiene que levantar la fundación; no me explico cómo se pueden empezar a hacer actividades si todavía no existe. No hay ni la más mínima infraestructura, no hay ninguna garantía de permanencia. Una fundación no es asignar una sede y poner una placa, colocar los libros de Manolo Lombardero y ya está. Es mucho más que eso.
García Montero miente
-También dicen los patronos dimitidos que usted no ha querido aceptar el Archivo Histórico de Oviedo como sede.
-Eso es algo que todavía se tiene que hablar. García Montero dice que ni siquiera me he interesado en visitar el edificio y eso no es cierto, fui hace casi un año. Yo no he rechazado nada, pero creo que la sede es fundamental y se tiene que estudiar exhaustivamente, debemos asegurarnos de que es el sitio adecuado.
-¿Cuál es su modelo de fundación?
-No se trata de cuál es el modelo para mí, sino el modelo que se planteó cuando empezaron a hablarle a Ángel de la posibilidad de la fundación. Fueron sus amigos los que le plantearon el tema y le hablaron de la Fundación Caballero Bonald, que es una institución ejemplar. He estado en la sede, no es ni un centro de estudios ni una biblioteca, es una fundación que tiene actividad continua y diaria.
-Y eso era lo que Ángel quería...
-Lo que Ángel quería, en cuanto a mi concierne, se va a cumplir sea como sea. Viví con Ángel casi 30 años y lo que quería era que su legado quedara en Oviedo. Él no fue el que planteó la idea de una fundación, eso viene de otra parte. Pero, si se hace, se tiene que hacer con muchísima seriedad y no de un día para otro, para que no sea simplemente un sitio para poner libros, sino algo continuo y vivo. Últimamente han salido muchas noticias de fundaciones que no funcionan, la de Sánchez Albornoz, la de Cela. Cuando vi esas noticias les envíe una carta a los patronos diciéndoles que teníamos que empezar con mucha seriedad. No me contestó ninguno.
-García Montero decía que usted ha llegado al insulto personal.
-El único insulto ha sido al propio Ángel al intentar convertir su fundación en otra cosa. No creo que Luis García Montero sea muy exacto en lo que dice. Yo vivo en Estados Unidos y es difícil que desde aquí pueda montar una fundación. El año pasado estuve mucho tiempo en España e intenté hacer cosas, convoqué dos reuniones a las que no fueron ninguno de los tres, una en enero y otra en marzo. Cuando volví a España, en el verano, convoqué otra y por fin nos reunimos en julio. Fue entonces cuando se planteó hacer un congreso de cuatro días completos. En esa reunión volví a expresar mi opinión de que antes de empezar con actividades se tiene que crear la fundación.
-¿Qué va a pasar ahora?
-Lo que quiero hacer en cuanto vuelva a España es reunirme con el presidente del Principado, porque hasta ahora en ningún momento me he podido reunir con él en condiciones normales. El primer encuentro fue el mismo día del entierro de Ángel y no era el momento. Todo esto empezó estando yo en EE UU. A las dos semanas de la muerte de Ángel, tuve que venirme porque aquí trabajo, los tres patronos empezaron las reuniones con el presidente y no se cómo plantearon los hechos, por eso me parece fundamental hablar con él, porque lo que ellos le hayan contado puede condicionar toda su visión.
-¿Baraja algún nombre para sustituir a los patronos dimitidos?
-No. Pienso que quizá sería conveniente que fueran personas que vivan en Asturias, porque una fundación requiere mucho tiempo, trabajo, energía, y muchas gestiones, y personas que estén ahí podrían ponerse en contacto con otras entidades, la Universidad, Cajastur, para poder levantar la fundación.
-¿La Fundación va a continuar de todas todas o existe la posibilidad de que se vaya al garete?
-El Principado y yo vamos a hacer todo lo posible para que siga. Mi trato con el Principado ha sido a través de las dos consejeras de Cultura, con la última, Mercedes Álvarez, estoy plenamente de acuerdo y con Miguel Munárriz, también.
-¿Cuándo vendrá a España y se retomará la actividad?
-A finales de mayo o principios de junio.
-¿Qué pensaría Ángel de todo esto?
-Ángel estaría desolado, pero absolutamente seguro que yo nunca haré nada con lo que él no estaría de acuerdo, por eso me nombró su heredera universal y presidenta de la fundación. Quizás sospechando lo que se me podría venir encima me dejó una carta donde dice: «Eres la más honesta, la más íntegra, la más buena, la mejor». Se merece que su fundación se cree con mucha seriedad.