El tiempo casi les chafa la fiesta, pero parece que las ganas de diversión de los alumnos y profesores del colegio Navas de Tolosa pudieron ayer más que la lluvia, que de forma intermitente se dejó caer sobre la capital a lo largo de la tarde. Y aunque les cayeron algunas gotillas, los actos previstos no se suspendieron, de manera que las cinco de la tarde, tal y como estaba previsto, los aproximadamente 450 alumnos que estudian en el centro salieron por las calles de Las Fuentezuelas ataviados con sus mejores galas.
Galas que en este caso no eran si no disfraces, pues por séptimo año consecutivo, la comunidad educativa del centro celebró ayer su ya tradicional pasacalles de Carnaval. En esta ocasión, el tema elegido eran las modas, en concreto el lema era 'Ay que alegría, la moda se sube al tranvía', de manera que el colegio no ha querido pasar por alto la obra que en estos momentos se desarrolla en la ciudad y que la cambiará sustancialmente cuando esté terminada.
Y tan presente estuvo el tranvía en el desfile que hasta la propia delegada provincial de Educación, Angustias María Rodríguez, una habitual de esta celebración, no se lo pensó dos veces y se enfundó su disfraz de maquinista de tranvía. La chaqueta y la gorra, decía, se la habían prestado los de Renfe y el resto, una caja que simulaba un vagón de un tranvía, se la habían hecho para la ocasión. A ella y a su secretaria, Piedad, que tampoco suele perderse este particular carnaval de Las Fuentezuelas.
Por lo que respecta a los alumnos, iban divididos por diferentes modas según la edad. Así, los más pequeños, por ejemplo, iban vestidos de Agatha Ruiz de la Prada. Otros de trogloditas, de la serie de televisión 'Rebeldes', de Abba. Y para modas, la de los punkies, los hippies, los góticos o los pijos. Ante todo, había variedad en este desfile que, a consecuencia de la amenaza de lluvia, tuvo que darse más prisa que otros años en regresar al centro.
En cualquier caso no eran pocas las personas que tanto a las puertas del colegio como a lo largo de las calles del barrio de Las Fuentezuelas por las que pasaron se dieron cita para contemplar un peculiar desfile en el que todo está perfectamente organizado para no dejar ni un sólo detalle a la improvisación.
Así, los alumnos salieron ordenados por edades y clases, muchos de ellos, sobre todo los más pequeños, acompañados muy de cerca por sus padres, que no querían perderse tan colorida puesta en escena.
Así, con el pasacalles de carnaval del colegio Navas de Tolosa, parece haberse abierto la veda a una semana intensa en la que no faltarán la diversión ni el sentido del humor y en la que la imaginación se dejará volar para ataviarse con cualquier cosa que en nada se parezca a lo que habitualmente vestimos.
Que se lo digan si no a la delegada de Educación, que siempre trata de ser original en sus disfraces y que este año ha querido estar a la moda con el medio de transporte que, está convencida, cambiará la ciudad para mejor.