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El teléfono americano del 'banco malo'

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El teléfono americano del 'banco malo'

Sareb adopta una práctica muy extendida en EE UU e incorpora en el número de atención al cliente su acrónimo

23.08.13 - 23:37 -
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9022-SAREB. Lo que ven ahí es el número de teléfono de atención al cliente del 'banco malo'. Además de dígitos, Sareb Responde tiene letras. La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria ha puesto en marcha en nuestro país una práctica muy extendida en Estados Unidos y Canadá: utilizar el alfabeto presente en las teclas de los aparatos telefónicos para conformar palabras que ayuden a memorizar un número de teléfono. En el caso de Sareb, los dígitos que se obtienen si despejamos el acrónimo de la ecuación son 902 272 732. «Se trata de un formato alternativo que ya se ha probado con éxito en otros mercados», explican fuentes de la sociedad sobre una decisión, sin duda, orientada a «facilitar al usuario la tarea de recordar el número de forma sencilla».

Un estudio realizado al otro lado del charco les da la razón. Durante un experimento, se pasaron varios anuncios de radio. El 58% de los oyentes fue capaz de recordar los números de teléfono en este curioso formato tras un único pase, pero solo el 8% de los mismos pudo hacerlo correctamente cuando se trataba de teléfono numérico. En Australia, donde este tipo de teléfonos han experimentado un auge en los últimos años, se demostró también que los anuncios que los incorporaban generaban una respuesta tres veces mayor que el resto. A pesar de todo, consciente de que no es una práctica habitual en nuestro país, Sareb ha optado por mantener en la página web del servicio ambos formatos. Y es que no es la única entidad que ha intentado introducir en España los llamados 'phonewords' o 'vanity numbers'. Repsol todavía atiende pedidos a través del 902-BUTANO y el Canal de Isabel II, el servicio de gestión de aguas de Madrid, cuenta con 9000-CANAL como número de atención al cliente. Ninguno de ellos, sin embargo, publicita estos números en exceso. En este sentido cabe preguntarse por qué en nuestro país esta opción nunca ha calado hondo.

Quizá la razón principal resida en la falta de tradición. A principios de los 80, las compañías telefónicas estadounidenses se pusieron las pilas y adoptaron un estándar por el que los distintos caracteres alfabéticos se ubicaban de forma idéntica en todos los teclados de los aparatos telefónicos. ¿La consecuencia directa? Los 'phonewords' pronto se hicieron un hueco en el mercado y se convirtieron en una herramienta de marketing más para empresas y compañías. En Europa, sin embargo, no todos los teléfonos poseían letras y en aquellos en los que el alfabeto estaba presente, la disposición de las mismas cambiaba.

En 1997, a iniciativa de British Telecom, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el organismo especializado en Telecomunicaciones de la ONU encargado de regular este apartado a nivel internacional entre las distintas administraciones y empresas operadoras, adoptó ese estándar. Desde entonces, todos los teléfonos fijos cuentan con el mismo teclado con el que se escriben SMS o mensajes para WhatsApp en sus teléfonos móviles. Puede que los usuarios ya estén preparados para el cambio.

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