Tiempo de romper

Análisis | La trepolina

No era fácil y al final no hubo acuerdo en el PP jienense, que pierde efectivos cuando peor pintan las encuestas, aunque parte de los críticos seguirán, en una segunda oportunidad para su presidente. Y en Linares, con la ruptura ya hecha, el PSOE intenta la cohabitación como puedan

Miguel Moreno (derecha), con Adán y Morales, cuando abandonó la bancada del PP en Diputación./M. Á. C.
Miguel Moreno (derecha), con Adán y Morales, cuando abandonó la bancada del PP en Diputación. / M. Á. C.
José M. Liébana
JOSÉ M. LIÉBANA

La fría cuesta de enero de asfalto impreso se nos cuela por las rendijas del estado de ánimo que nos había dejado el paréntesis mágico navideño. Eclesiastés, 3. «Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado...; tiempo de romper, y tiempo de coser».

Y este es tiempo de romper. Las negociaciones del tranvía, Ricardo Costa y Camps, el Leganés y el Madrid, el PP y Ciudadanos, de Juan Fernández y el PSOE linarense, Miguel Moreno y Juan Diego Requena.

Porque coser al Partido Popular jienense cuando la tela se ha ido tras meses a la intemperie, no hay aguja que lo pueda hacer. Había cansancio, hartura, ganas de unos por irse y de otros porque se fueran, a pesar de la orden del presidente, que quedó en agua de borrajas. El de «acuerdo habrá» y «hay acuerdo o hay acuerdo» calla desde Sevilla porque sabe que se ha quedado con salva sea la parte 'al vent'. ¡Y eso que le interesaba! Primero, como gesto de autoridad; segundo, para no mermar sus aspiraciones a San Telmo tras la acometida naranja, y tercero, por laminar la influencia en el PP jienense del secretario de Estado y anterior presidente provincial, José Enrique Fernández de Moya.

Segunda parte

Hay críticos que también piensan que el alcalde de Porcuna tenía margen para la negociación, que la fecha del 24 de enero no era un frontispicio sagrado y que más vale un mal acuerdo que un buen pleito o un portazo. Pero Miguel Moreno era preso de su plazo y de su palabra. Idealistas frente a pragmáticos. El pulso de siempre. Y si no hubo fiesta en San Clemente, sí hubo alivio indisimulado.

Pero los críticos que se quedan no tiran la toalla, por raída que esté. Creen en lo que hacen y aunque su líder ya no esté, de alguna manera sigue a través de la lideresa Marian Adán. Y Requena, un valor al alza en el PP que se ha visto en medio de este lío y que ha intentado el acuerdo hasta donde ha podido y hasta donde le han dejado, tiene ahora una segunda oportunidad de demostrar que es capaz de integrar, de coser y de presidir.

Con la salida del Miguel Moreno, el segundo partido de la provincia pierde no solo uno de los alcaldes más votados del país sino también un referente moral y un serio adversario para medirse al PSOE, en un momento además en que al PP le caen de nuevo chuzos de punta púnica y correas de Gürtel. Y, lo que es peor para sus aspiraciones, cuando mayores son las dentelladas de Ciudadanos a su electorado.

Decía la añorada Concha Caballero en una de sus últimas entrevistas, a propósito del PSOE de Zapatero, que cuando un partido pierde en las conversaciones de cafetería, del bar, de la calle, se puede dar por muerto electoralmente. El PP conserva la tabla de la economía y el empleo, pero ya está.

Y en Linares, tras la andanada 'fiturera' y 'urbi et orbi' de su alcalde contra concejales de su partido y dirigentes del PSOE local, provincial y regional («Roma no paga traidores, Sevilla sí», llegó a decir) y tras el primer aviso señalándole la puerta, llegó el primer pleno municipal, tenso aunque más calmado de lo previsto. Es lo que tiene desahogarse antes y no tener en frente a otro Juan Fernández. Ello hace posible de momento la cohabitación, pero quedan dieciséis largos meses para las elecciones y habrá ocasiones de sobra. Porque parece que estamos en tiempo de romper.

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