Otras miradas: Asociación 21 de marzo de La Guardia

Tejedoras de antiguas tradiciones

Una muestra de los bordados en mantilla que realizan. / IDEAL

La Asociación de Mujeres 21 de marzo, de La Guardia, lleva más de veinte años trabajando por la autosuficiencia y el empoderamiento de la mujer, pero también conservando antiguas tradiciones de su comarca, como recetas gastronómicas o bordados

CARMEN CABRERAJAÉN

Cuando hablas con miembros de asociaciones de mujeres, en todas existe un espíritu común, un objetivo similar que aparece en los motivos de su creación y la inspiración para continuar con su trabajo después de muchos años. Y es la sensación de que las mujeres tienen aún muchos retos que conseguir, que no poseen acceso a determinados campos de la vida social y profesional, por lo que deben luchar para conseguirlos. Que quieren más independencia, más autodeterminación, más empoderamiento. Y por eso se agrupan, se asocian, se unen... con un espíritu solidario y colaborativo que las hace avanzar y dar pequeños pasos hacia adelante, no siempre tan grandes como quisieran, pero sí, al menos, siempre mirando al frente.

La asociación apunta que le gustaría que las chicas jóvenes se implicaran más

También existe este mismo espíritu en la Asociación de Mujeres 21 de marzo de La Guardia, que nació en 1995 y desde entonces trabaja en la promoción de igualdad entre sexos, el empoderamiento y la recuperación de tradiciones de sus orígenes, de su municipio y su comarca. Su presidenta, Patro Vilches, recuerda que precisamente los inicios de la entidad buscaban la promoción de una igualdad que no se llega a alcanzar en todas las cotas de la vida. Asegura que, sin su junta directiva y socias, no habría sido posible conseguir todas las metas que se han propuesto en este tiempo. «Somos una verdadera familia y nos necesitamos todas unas a otras», cuenta. Sin embargo, no esconde que uno de sus retos más difíciles es que las jóvenes se impliquen en el movimiento asociativo. Puede que se deba a que «hay generaciones que no han vivido las carencias que tenían antes las mujeres y, por eso, les cuesta trabajar unidas para conseguir logros; quizá hagan una labor individual, pero es algo que ocurre en muchas asociaciones, cuesta muchísimo trabajo que se impliquen en grupos de este tipo», lamenta.

Han colaborado en varios libros de la ADR Sierra Mágina sobre cocina o fotografía

Lo que Patro tiene claro, al igual que toda su asociación, es que en este tipo de movimiento debe haber ingredientes de todo tipo: actividades reivindicativas, pero también de ocio. De hecho, el Ayuntamiento de La Guardia les ha reconocido como Mujer del Año. A lo largo de todo el curso, organizan una amplia diversidad de cursos y talleres, entre los que se encuentran los de informática o un vídeo-fórum. También tienen una estrecha colaboración con la Asociación de Desarrollo Rural de Sierra Mágina (ADR), con la que han trabajado para la elaboración de varios libros de diversos temas: recetas tradicionales y saberes de mujeres, en el que han depositado los remedios naturales de la localidad. Otro de los proyectos en los que han trabajado junto a la ADR ha tenido como protagonista la fotografía.

En estos momentos, se encuentran muy ilusionadas porque están participando en el proyecto 'Tejedoras de sueños' junto a cuatro asociaciones más de la comarca mediante el que están recibiendo cursos sobre empoderamiento o informática.

Además, dedican muchas horas de su tiempo a hacer diferentes 'obras maestras' con sus manos. Entre ellas, abalorios con perlitas, como pendientes y pulseras. A ello se unen las tejas de carey, los bordados de 'coupe' o los adornos navideños. También llevan años recuperando una tradición que prácticamente se había olvidado en el municipio, como es el encaje de bolillos, de la mano de su monitora Fernanda Jurado y mediante el que han adornado sábanas, pañuelos o abanicos, entre otros muchos elementos.

Actualmente participan en un proyecto que se llama 'Tejedoras de sueños'

Además, también se han volcado en los últimos años en los bordados a mano en mantilla, gracias a su monitor, Manuel, que les está ayudando a que tampoco se pierda esta tradición. «Estamos muy satisfechas con el resultado de todo lo que estamos haciendo, pero a este tipo de bordado le tenemos mucho cariño porque se pueden hacer cosas maravillosas», dice la presidenta de la asociación.

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