Reflexión postelectoral

ISABEL RECA ALTOZANO
ISABEL RECA ALTOZANOJaén

En la noche del pasado sábado conocíamos el nombre de la persona que, una vez confirmada por el obispo de la Diócesis, en unos días, va a dirigir, como presidente de la junta de gobierno, la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza. Tras un proceso de intervención por parte del Obispado de dos años y una convocatoria electoral, que unos anhelaban y a otros les resultó demasiado pronto, se cerraba un capítulo más de la historia de esta hermandad que, por qué no decirlo, siempre fue polémica la elección de sus hermanos mayores y con la llegada de lo que denominan democratización, no faltó a la hora de la elección también de su presidente. Pero en este caso, el momento era más significativo que en los anteriores y tenía características más singulares. Se trataba de salir de un periodo especial, una intervención; la convocatoria no la hacía la propia cofradía, sino por decreto del Obispado, y por vez primera eran tres los candidatos que acudían a la elección. Todo ello, motivó que la participación fuese mayor de lo habitual en ésta y sobre todo que en el resto de hermandades. Que además, la iglesia de San Miguel, en cuyos salones parroquiales tuvo lugar la elección, estuviera más concurrida de lo que se acostumbra en estos casos, hasta saberse el resultado, con los consiguientes vivas y gritos de euforia, por quienes no sólo fueron ganadores, sino que se sintieron como tales, y las caras compujidas de quienes confiaban en el triunfo o incluso obtener más votos de los alcanzados, con el sentimiento de que «tú también me has abandonado».

Será, con la confirmación diocesana, Manuel Vázquez Prieto quien con su equipo dirigirá los destinos de la Matriz durante los tres próximos años. Él mismo ha calificado a este periodo de mandato como «comienza un nuevo amanecer». Todos los comienzos no son ni buenos ni malos, se hacen buenos o malos. Nuevo amanecer, porque cada día nos ofrece ese amanecer en el que se ve la luz, tras lo que fue la oscuridad de un periodo que nunca debió darse y en el que se dejaron su trabajo y su esfuerzo un equipo de personas, sólo por el mero hecho de servir a la Iglesia a la que pertenecen y su amor y fervor a la Virgen. Los 385 votos, cofrades, que han puesto su confianza en Manuel Vázquez no deberán verse defraudados. Pero el candidato electo debe ser consciente que es poco más del 44% de los votos emitidos (871), pero sólo el 18% de los 2.097 cofrades que deberían haber ejercido su derecho a voto, de los 2.563 hermanos que tiene lo cofradía. Lo que significa que esas ansias manifestadas por la convocatoria de una elecciones, o no eran compartidas por una mayoría o es que la mayoría pasa de cuanto ocurre en la cofradía y se sienten al margen. Bueno será que se medite por el nuevo equipo de la junta de gobierno y recuperar no sólo lo anterior, lo bueno de lo anterior que lo hubo, porque negarlo, pero que hay algunas tareas más que afrontar. Lo de dar mayor esplendor sí, lo de potenciar lo nuestro, también, pero no a costa de volver a errores pasados ni a mirar a cuanto no nos es propio de estas tierras, que no son precisamente las del bajo Guadalquivir. La devoción a la Virgen de la Cabeza y su Romería tiene una idiosincrasia que le caracteriza casi ya hace ocho siglos a punto de cumplir y no queramos ahora descubrirla.

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