¿La A-32 es la nueva Baeza-Utiel?

Puente terminado de la línea Baeza-Utiel./FUNDACIÓN DE FERROCARRILES
Puente terminado de la línea Baeza-Utiel. / FUNDACIÓN DE FERROCARRILES

Fue uno de los mayores fracasos en la provincia de Jaén y su mal recuerdo aún está fresco, como le recordó al ministro de Fomento la plataforma de la autovía, recibida esta semana en la Corte. En la capital jienense comenzó el curso municipal con mucho ruido. Las nueces fueron en reuniones 'secretas' para el Olivo Arena o el Museo Íbero

JOSÉ M. LIÉBANAJAÉN

Fue uno de los mayores fracasos de Jaén y su recuerdo aún está fresco. La línea de ferrocarril Baeza-Utiel formó parte del Plan Guadalhorce, de 1926, aunque el proyecto venía de atrás con el fin de conectar Andalucía Oriental y el Levante y acabar con el 'agujero negro' en las comunicaciones que aún arrojan los mapas de la zona. Se comenzó en 1927, alentada por la Dictadura de Primo de Rivera, el general Saro y los grandes terratenientes y poderes locales. Doce estaciones, 107 túneles y 25 viaductos a lo largo de sus 366 kilómetros. Sufrió parones y reactivaciones de todo tipo, pero casi cuatro décadas después, en 1964, con el 78% de la infraestructura construida, se abandonó definitivamente, sobre todo porque un informe del Banco Mundial no la consideró rentable y no se tuvieron en cuenta otras rentabilidades que no fueran económicas. Y en 1990 se desmanteló (¡si se hizo con las líneas que funcionaban, no se iba a hacer con una que no!), incluidos los más de 100 kilómetros de vías puestos ya en la provincia de Albacete.

Una herida así no se olvida fácil ni desaparece de la memoria colectiva, y menos si su cicatriz aún está a la vista por las laderas de La Loma. Forma parte de la genética de sus gentes y esta semana la ha llevado Madrid la Plataforma de la A-32, recibida por el ministro de Fomento, a quien su portavoz, Maribel Rescalvo, le dijo que esperaba que con la dichosa autovía no ocurra igual que con la Baeza-Utiel. Porque la necesidad de conexión aún sigue y el agujero en el mapa y el maltrato, también. Íñigo de la Serna (alguno, de su cosecha, le ha ampliado su apellido a 'Gómez de la Serna', quizá por asociación con el célebre escritor, impulsor de esas piruetas del lenguaje y los conceptos que son las greguerías, tan apropiadas para este caso) ha demostrado en poco tiempo ser un ministro hábil y voluntarioso. En medio verano ha desactivado la espiral creciente de protestas, incluso de los suyos, y, lo que es más importante, ha reanudado las obras, cuya paralización siempre es negada hasta que llega el momento de ponerse la medalla de su reactivación.

Es verdad que el momento económico es mejor que hace unos años, pero en Jaén hasta en épocas de vacas gordas se secan las ubres del Estado. Un tanto para el ministro y para quienes han reclamado las obras y se han movilizado, a veces con prohibiciones y multas en forma de mordaza. Suyo es, al alimón, el éxito inicial de la reactivación de los tres tramos. Pero queda mucho por construir. La A-32 tiene ahora mismo poco más de la quinta parte hecha en la provincia, y cuando se acaben estos 47 nuevos kilómetros (para 2019 dicen, se admiten apuestas) faltarán aún dos quintas partes de tramos aún en mantillas. Puede que algunos de los primeros conductores que la vean terminada aún no hayan nacido. Aunque lo positivo es que parece que algún día la veremos. O la verán. Es la apuesta inversora del Estado en infraestructuras en la provincia. Casi la única, porque ya me dirán la línea de alta velocidad Madrid-Alcázar de San Juan-Jaén. ¿Será esta la Baeza-Utiel del siglo XXI?

Nerones

La semana dio también para el inicio del curso político municipal en la capital. Los socialistas tiraron primero y a la cabeza, acusando al alcalde de tocar la lira como Nerón mientras Jaén arde y no por el calor. Es un decir. A Javier Márquez veo de momento más de 'Yo, Claudio', pero eso será otro día y según vaya la cosa. El regidor está de pianista, tocando todas las teclas que puede y le dejan. El miércoles en Madrid reunión de alcaldes, el viernes en Zaragoza con Rajoy y compañía, la semana que viene en Sevilla con su alcalde medio jienense Espadas, para exponer la mirada jaenera sobre la UE, después de que las conclusiones del grupo de trabajo jienense fueran seleccionadas.

El PP contestó echando fuego al fuego, contra la Junta y la Diputación. Fuegos de artificio, de postureo, alpiste para sus respectivos gorriones, porque luego se reúnen y hasta se entienden. Como la cofinanciación de la traída y llevada calle Cataluña tenía que llamarse, licencia de apertura para el Museo Íbero, visita del consejero de Cultura dando cremita al tema arqueológico, limpieza en los cauces de los Puentes más vale tarde que nunca con la atenta, a la petición de los vecinos, subdelegada del Gobierno, Paqui Molina, o el acuerdo sobre los terrenos para el pabellón Olivo Arena entre los ediles populares y las gestoras socialistas en Diputación y Cultura, Pilar Parra y Pilar Salazar, dos pilares en tejer sin hacer ruido, una vez que la delegada del Gobierno andaluz, Ana Cobo Dolores Promesas, allanó el camino con el alcalde. Todo no va ser malo. Veremos.

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