Una nevada como las de antaño

Senderistas en los cerros del embalse del Quiebrajano, junto a la Sierra de la Pandera, ayer. /AGUSTÍN GARZÓN
Senderistas en los cerros del embalse del Quiebrajano, junto a la Sierra de la Pandera, ayer. / AGUSTÍN GARZÓN

La alerta por nieve desaparece hoy, aunque el miércoles vuelve el nivel amarillo por frío | La jornada dejó complicaciones en Cazorla, Segura, Alcalá y Valdepeñas. La DGT pide extremar la precaución durante toda la semana

LORENA CÁDIZ y J. A. GARCÍA MÁRQUEZJAÉN

La madrugada y las primeras horas de ayer fueron complicadas en una noche de nieve, «como las de antaño», según decían ayer en la Sierra de Segura. Hubo trabajo para las quitanieves y para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, aunque a medida que fue avanzando el día la situación se fue tranquilizando considerablemente y hasta última hora de la noche, todas las carreteras de la provincia estaban 'limpias', según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Así, aunque hasta cerca de la media noche del lunes hubo complicaciones en la A-44, concretamente en Puerto Carretero, lo que obligó a inmovilizar a los vehículos pesados y a la circulación con cadenas para el resto, la situación mejoró tras la limpieza de la vía y los camiones pudieron continuar finalmente su camino.

También hubo que trabajar toda la A-317, en La Ballestera (Santiago de la Espada) y en la zona de Alcalá la Real. A primera hora de la mañana de ayer, la Subdelegación del Gobierno hablaba de que era necesario el uso de cadenas JA-4200, por Cabra de Santo Cristo; la A-319, en Cazorla, desde el kilómetro 16 en adelante; la JA-9117, en Segura de la Sierra: la A-6301, en Beas de Segura; la A-317, en Santiago de la Espada; la JA-9118, de Segura a Cortijos Nuevos; la J-9013, desde Santiago hasta Yeste; la JV-330,1 en Fuensanta de Martos; la JV-2262, en Valdepeñas a Frailes; y la JV-2238, en Alcalá la Real.

A media mañana todas estaban ya limpias y durante el día solo se registraron complicaciones serias por la tarde, en la A-6050, en el tramo entre Valdepeñas de Jaén y Castillo de Locubín, que llegar a estar en nivel rojo, con lo que era obligatorio el uso de cadenas por la cantidad de nieve.

«Estos días hay que insistir mucho en el enemigo invisible, el hielo», alertaba ayer el jefe provincial de Tráfico, Juan Diego Ramírez. La bajada de temperaturas, que seguirá durante toda la semana, y y la lluvia y la nieve, dan lugar a placas de hielo, por lo que desde Tráfico insisten en la necesidad de extremar la precaución en las zonas umbrías, en las curvas, en las carreteras secundarias y en las carreteras de sierra.

«Aconsejamos que solo se salga de viaje en caso de que sea necesario, no por cuestiones de ocio, y que si se hace las luces de cruce estén siempre encendidas, se reduzca la velocidad y el combustible y la batería del coche estén llenos», dijo Ramírez. Para hoy martes la Agencia Estatal de Meteorología no tiene activada ninguna alerta en la provincia de Jaén, aunque el miércoles vuelve haber alerta amarilla en Cazorla y Segura, en ese caso por temperaturas mínimas de -4 grados.

Estampas únicas

Más allá del tráfico, la nieve dejó estampas únicas en la mayor parte de los pueblos de la provincia. En la comarca del Condado, por ejemplo, vivieron una nevada de tal magnitud, que habría que remontarse ocho años atrás para recordar otra igual.

En el paisaje urbano de algunos municipios del Condado resultaba familiar ayer ver como los equipos de los ayuntamientos arrojaban sal no sólo en la calzada, sin también en las aceras para evitar resbalones. Un número considerable de familias se quedaban sin agua al helarse las tuberías de las casas. También los tejados de las viviendas más viejas se resentían ante el peso de la nieve y sufrían algunos desperfectos.

En Vilches, el Cerro de la Virgen del Castillo, era un manto blanco objetivo de la chiquillería y de las cámaras fotográficas. Las cigüeñas que anidan la torre de la iglesia del templo parroquial de San Miguel, recién llegadas de su transito migratorio, se veían sorprendidas por la blanca capa que cubría el nido.

De cualquier forma, como ocurre siempre en esta comarca, Chiclana de Segura, con 872 metros de altitud, volvía a ser el epicentro de la ola de nieve y frío. En esta hermosa localidad que limita con la Sierra de Segura, en la zona de contacto de las Cordilleras Béticas con Sierra Morena, la nieve alcanzaba varios centímetros de espesor.

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