Jaén recoge más de 800.000 kilos de uva este año

La producción vitivinícola de la provincia ha caído esta campaña más de un 40% debido a las adversas condiciones climatológicas registradas durante los últimos meses, temperaturas muy altas y ausencia de lluvia. / IDEAL

La recolección concluía esta semana con una caída en la producción de un 40% respecto a la campaña del año pasado, según los viticultores

A. M.

Las bodegas de la provincia de Jaén se encuentran en pleno proceso de fermentación alcohólica del vino. Estos días culminaron las trabajos de recolección de la uva que esta campaña ha estado marcada por una climatología totalmente adversa. Las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones han condicionado, un año más, la cosecha, dando lugar a un descenso generalizado de la producción y, por contra, las bodegas han ganado en la calidad de los caldos obtenidos, una valoración muy extendida entre los viticultores jienenses.

La provincia cuenta en la actualidad con 450 hectáreas dedicadas a este cultivo. Los viñedos se concentran principalmente en las comarcas de la Loma y la Sierra Sur, a la que se suma la comarca de Bailén con sus variedades autóctonas. En esta última comarca se encuentra la SCA de la Vid de Santa Gertrudis, miembro también de la asociación española de enoturismo.

La cooperativa bailenense ha sufrido un año más el revés de la climatología que ha supuesto una caída entre el 30 y el 40% de la producción. Este año la campaña se ha cerrado con 65.000 kilos, bastante menos que el pasado año que recogieron 102.000 kilos de uva. Además del tiempo, ha influido en este descenso de la producción las plagas de conejos y otros animales en el campo que, a causa de la fumigación con herbicida, se han adentrado en los viñedos en busca de comida y perjudicando al fruto.

La bodega Misericordia de Torreperogil estima que la cosecha se ha reducido un 40% esta campaña con respecto a la anterior

La calidad de la uva que se ha cosechado durante las últimas semanas en la provincia dejarán unos excelentes caldos, según los viticultores

La presidenta de la Cooperativa Santa Gertrudis, María Teresa Cabrera, considera que, pese a todo, el rendimiento medio obtenido de la uva ha sido del 75%. Además espera obtener entre 45.000 y 50.000 litros, con una graduación media de 14,5 grados, «bastante alta si tenemos en cuenta el calor pero, en cambio, todo indica que será de mejor calidad aún teniendo una cosecha más pequeña».

La mayor parte de la uva que se recoge en esta cooperativa de Bailén, casi el 95%, es de una variedad autóctona, denominada molinera de Jaén, única en todo el mundo y de la cual se obtienen excelentes caldos con los que se elaboran los prestigiosos de la zona que han sido reconocidos con importantes premios en catas tanto nacionales como internacionales. Esta exclusividad le concede, a su vez, una singularidad respecto al resto de variedades de la cooperativa. Sobre sus caldos, Cabrera pone el acento en sus vinos de mesa a granel y embotellados bajo la marca Batalla, Duque de Bailén, Marqués de Portugalete o María Bellido, caldos que tienen el reconocimiento de los expertos.

Bodega Misericordia

La provincia de Jaén ha contado siempre con una importante tradición productiva de vino. En tiempos del Contestable de Castilla, Lucas Iranzo, siglo XV, ya habían alcanzado gran celebridad los vinos de Torreperogil, pues este se consumía en mesones y tabernas del municipio, siendo transportado por recuas de arrieros en pellejos o recipientes de piel. Es a finales de los años cincuenta cuando se funda la SCA Nuestra Señora de la Misericordia, con la intención de agrupar a los numerosos viticultores de la zona. Convirtiéndose con el paso del tiempo en el motor del desarrollo del sector vitivinícola de la comarca. La cooperativa, al igual que el resto de bodegas de la provincia, también ha sufrido los rigores del calor, obligando a adelantar la campaña diez días. La campaña comenzó con la tempranillo, una uva tinta, para a continuación seguir con la uva blanca y, por último, con la garnacha, una variedad muy popular y una de las más cultivadas en el mundo.

Este año, comenta el enólogo José Eduardo Segura, en el marco del Plan de reestructuración y conversión del viñedo «nos hemos encontrado con una producción de pequeñas cantidades. Han sido unos alrededor de 5.000 kilos de uva, que nos han servido para hacer pruebas con la petit verdot, una variedad tinta de origen francés, pero que se ha adaptado muy bien al clima cálido de nuestra tierra. La idea es en un futuro no muy lejano conseguir una gama más alta».

Segura apunta a que todo el proceso está yendo muy bien y sin anomalía y ello ha contribuido, además de las altas temperaturas, la prolongada sequía que ha favorecido, al igual que el resto de zonas vitivinícolas, que la salud del viñedo sea «perfecta» y que la uva recogida sea de mejor calidad. Debido al tiempo, el responsable de la bodega Misericordia estima que la producción se ha reducido casi un 40% con respeto a otras campañas con lo que la producción ha rondado los 700.000 kilos. En cuanto a la graduación alcohólica, ésta ha sido alta «al llegar la uva más concentrada y con menos peso de lo normal, ha sido determinante para que el rendimiento haya sido del 69% en los vinos de IGP, y un poco más alta en los vino de mesa. Este año ha bajado un poco el rendimiento que está al 65% de los 300.000 kilos de uva, lo que supone que se obtengan unos 200.000 litros de vino.

Lopera

Otra de las bodegas con solera que tenemos en la provincia y con casi 110 años de existencia, es Herruzo. Situada en las inmediaciones del municipio de Lopera se han cultivado las variedades blanca de Pedro Ximénez y Tempranillo, a la que después se han ido añadiendo uvas de la variedad Cabernet-Sauvignon, Merlot y Syrah. Hoy, un siglo más tarde, las viñas y la bodega de Herruzo, SL, regentadas por los hermanos Santiago Cerezo se han convertido en la única empresa vitivinícola existente en la zona a pesar de que en la década de los sesenta había una decena de bodegas en Lopera. Por ello su producto es especialmente apreciado en la provincia de Jaén y en comarcas limítrofes. Por eso, y por la calidad de unos caldos que cogen solera en barricas de anciana madera, se ha hecho con un nombre en el mercado.

La bodega es, además, un museo del trabajo artesanal en la producción de vino de los últimos tiempos hasta llegar a la actualidad. Al igual que el resto de empresas vitivinícolas de la provincia el tiempo ha sido un factor concluyente en la producción que ha visto reducir su cosecha entre un 30 y 35 % y, sin embargo, la calidad de sus caldos no se verá afectada. Incluso esperan mejorar sus propiedades, entre otros factores, por una graduación al alza que ronda los 13,5 grados. De la producción total, la bodega loperana se queda unos 32.000 kilos de uva que se comercializa desde el municipio jienense.

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