De Guadalaviar a Vilches con 3.000 ovejas y la falta de pastos

El pastor trashumante, Ismael Martínez, al llegar al término de Vilches. /J. A. GARCÍA MÁRQUEZ
El pastor trashumante, Ismael Martínez, al llegar al término de Vilches. / J. A. GARCÍA MÁRQUEZ

Los pastores trashumantes, que salieron el 31 de la Sierra de Albarracín, llegaron ayer a tierras de Jaén

J. A. GARCÍA MÁRQUEZVILCHES

A las once de la mañana de ayer jueves llegaron a Vilches los pastores trashumantes que el 31 de octubre salieron de la Sierra de Albarracín para recorrer 530 kilómetros a través de la vereda de la Cañada Real Conquense en busca de los prados andaluces de Vilches. Urbano Soriano, Ismael Martínez y su hermano Vidal Martínez, partieron acompañados por 3.000 cabezas de ganado ovino de raza merina de los Montes Universales y la asistencia del borrico hatero Problemas y de los perros pastoriles Tibelius, Comanechi, Lili, José Ángel, Margarita, Yésica, Faustina y Cánovas. Los pastores alcanzaron la dehesa vilcheña con la alegría del reencuentro con familiares y amigos y la enorme decepción, desesperanza incluso, de la ausencia de pasto, de la omnipresencia de ese color mustio amarillento propio de una dehesa seca a años luz del verde manto que trae la lluvia.

Hasta poco antes de entrar en término de Vilches los pastores estuvieron acompañados por alumnos de quinto de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza que recorrieron buena parte del duro camino para vivir la experiencia de la trashumancia, apreciar la dureza de la vereda, convivir con la historia y el valor ecológico del ganado y controlar parámetros veterinarios para ver como la densidad del tránsito afecta a las ovejas. En la aventura de los más de 500 kilómetros participaron 32 futuros veterinarios, que se fueron relevando para hacer soportable el trayecto.

Al llegar a los Pilares de la Ballestera, en plena dehesa vilcheña donde el ganado bebió abundante agua y los pastores repusieron fuerzas con una copiosa vianda, Urbano Soriano afirmaba que la vereda de la Cañada Real Conquense está en buenas condiciones a raíz del segundo deslinde que se hizo y aseguró que salvo en algún punto determinado todo el camino se encontraba limpio.

De lo que no estaba satisfecho el ganadero turolense es del precio que se paga por el cordero, entre los 65 y los 70 euros por pieza de tamaño grande, cuando en el primer año de vida de cada animal lleva gastados 20 euros en alimentación. Por su parte Vidal Martínez manifestaba que la vereda y la trashumancia ayudan a la actividad económica del ganadero al no tener que recurrir a pagar el transporte de los camiones y una alimentación basada en los pastos del camino.

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