20 familias de Baeza recibirán diez años después lo que pagaron por unos pisos que nunca ocuparon

Solar y cartel donde se iba a construir la segunda promoción de viviendas de Aifos./IDEAL
Solar y cartel donde se iba a construir la segunda promoción de viviendas de Aifos. / IDEAL

Una sentencia obliga al banco a abonarles 800.000 euros tras quedarse sin casa cuando faltaba un mes para terminar una promoción de Aifos

LORENA CÁDIZBAEZA

Alfonso Poza tiene ahora 70 años. Es de Baeza pero toda su vida ha trabajado en Jaén. Cuando estaba a punto de jubilarse pensó que se iría a vivir a su pueblo. El cuerpo ya no daba los 59 escalones que tenía que subir y bajar cada día en su piso de Jaén. «Pensé que lo mejor era vender mi piso y comprarme otro donde no tuviera escaleras».

En aquel momento, en la calle Maestro Cebrián de Baeza se iba a construir una promoción de viviendas por parte de la inmobiliaria Aifos y Alfonso compró en el primer piso sobre plano. Dio un dinero de entrada y con los meses fue añadiendo aportaciones hasta superar los 50.000 euros. La promoción de viviendas avanzaba y «cuando ya estaba al 90 por ciento, que faltaba un mes para nos entregaran los pisos» Aifos quebró y entró en concurso de acreedores.

«A mi me arruinaron», cuenta Alfonso. «Ya había vendido mi piso de Jaén y tenía todo previsto para mudarme y me quedé sin casa. Tuve que buscar otro piso y meterme en una hipoteca a 30 años, por la que tengo aún más de 100.000 euros de deuda y tengo 70 años», explica este afectado. Su idea de jubilación no había sido esa, ni mucho menos. «No me habían dado mucho por mi piso, pero con lo que había sacado y un préstamo podía cubrir el coste del piso. Al final lo que pasó es que perdí 50.000 euros».

Pero la indignación fue a más cuando este hombre compró la otra casa cerca de donde estaba la primera y durante nueve años (Aifos entró en concurso de acreedores en 2009) ha visto como expoliaban todos los materiales de un edificio prácticamente terminado. «Delante de mis propios ojos se han llevado cuartos de baño, radiadores, puertas... han destrozado los techos de escayola y han robado todas las tuberías de cobre, sin que se haya hecho nada».

Esta es la historia de Alfonso, pero como él hay otros propietarios, en total una veintena, que se quedaron sin el dinero que habían pagado hasta ese momento y sin vivienda. Ahora, nueve años después, el Banco Popular deberá devolver todas las cantidades abonadas, más intereses, a esa veintena de compradores de esa promoción, conocida como las 'Terrazas del Renacimiento'.

El despacho Martínez-Echevarría Abogados, a través del letrado Rafael Coba, ha conseguido demostrar la responsabilidad del banco por las cantidades abonadas a Aifos por los compradores. En total han conseguido una veintena de sentencias favorables, dictadas por el Juzgado de Primera Instancia de Baeza, y el montante total de las cantidades reclamadas, y que se condena a devolver al Banco Popular, asciende hasta los 800.000 euros.

Según explicó el letrado, entre los afectados hay gente de Baeza y gente de fuera que compró una segunda residencia o simplemente un piso para alquilar, ante el atractivo turístico del municipio, declarado Patrimonio de la Humanidad

«La entrada de la empresa en concurso de acreedores en el 2009, imposibilitó no solo la entrega de las mismas, dado que las viviendas de Baeza no estaban terminadas, sino que los compradores pudieran recuperar el dinero abonado, entrando en el callejón sin salida judicial del concurso de acreedores de la promotora, que ya se demora por más de diez años, donde desgraciadamente existen pocas expectativas de cobro por parte de los afectados», explicó Coba.

Antes incluso de acudir a la vía judicial, los propietarios intentaron buscar soluciones alternativas para terminar la promoción de viviendas, cuya primera fase, estaba casi terminada, «pero les exigían que pusieran ellos todo el dinero que quedaba para finalizar la promoción y se negaron. Dentro de la lista de afectados están también quienes dieron una entrada para una segunda fase de viviendas, cerca de la primera, que no llegó a levantarse.

La sentencia está recurrida en apelación por el banco, que aún así ha consignado en el Juzgado el 50 por ciento del dinero que tendrá que devolver.

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