Un especialista destaca "los altísimos requisitos" de los laboratorios de control alimentario en Europa

Imagen de archivo de un laboratorio./E.P.
Imagen de archivo de un laboratorio. / E.P.

El doctor en Ciencias por la UJA explica que "hay auditorías externas e internas" que se ocupan de "verificar la eficacia"

E.P.BAEZA

Antonio Marín Garrido, doctor en Ciencias por la Universidad de Jaén y presidente de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de Andalucía Oriental, ha destacado que los laboratorios de control alimentario "tienen una cualificación muy alta y unos análisis que se realizan con un gran nivel de garantía" constituyendo un proceso "muy costoso, difícil y laborioso" en el que se exigen, entre otras cosas, que "todos los equipos estén calibrados, de que los resultados se puedan verificar y de que los analistas estén lo suficientemente cualificados".

El experto, que ha dirigido el curso 'Alimentación y salud' de los cursos de verano que la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) celebra en Baeza (Jaén), ha explicado que además de estos requisitos, "hay auditorías externas e internas" que se ocupan de "verificar la eficacia". La entidad en España que se encarga de acreditar a estos laboratorios es la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC), que permite el análisis "en rangos muy concretos" como, por ejemplo, "un recuento microbiano en búsqueda de salmonela en porciones de 25 gramos de carne porcina", es decir, "los análisis se hacen de manera muy segmentada y rigurosa".

Este sistema "surgió a raíz del mal de las vacas locas", que supuso "una convulsión en Europa por el tema de la seguridad alimentaria". Uno de las cuestiones que se decidió implementar es que "todos aquellos sectores que intervinieran en el proceso productivo, tenía la responsabilidad de controlar". Hasta entonces, el único control fuera de la fábrica "era el de la inspección a través de las autoridades públicas" pero ahora "se exige la implantación de un modelo de autocontrol para aquella empresa que fabrique, produzca, transporte, almacene o venda".

Marín Garrido ha recalcado que "el laboratorio se ha convertido en un herramienta muy importante de control" aunque en cualquier caso "las labores de autocontrol valen más bien para el propio conocimiento del productor", ya sea "a través de un laboratorio propio o concertando la acción con uno externo", pero no obstante, a la hora de exportar, "necesita presentar una acreditación de ENAC" para que "se sepa que se hace con las condiciones y garantías exigidas".

En este sentido, una de las modalidades "es la del análisis intercomparativo", que se basa en que "un laboratorio de referencia analiza una muestra y obtiene un resultado" que "se distribuye en otros laboratorios". Ese laboratorio de cabecera marca la referencia, por lo que los resultados de los otros laboratorios "serán más o menos óptimos en función de su aproximación al resultado eje".

La otra opción es la de los laboratorios públicos, que en un principio "tenían carácter casi de veracidad absoluta, nadie lo discutía" pero hoy día "tienen que cumplir las mismas condiciones que los demás".

Marín Garrido ha indicado que la Unión Europea "exige y distribuye entre todos los países miembros, listados de parámetros que deben ser controlados en determinados productos", como por ejemplo "la presencia de antibióticos en la leche de vaca". "Independientemente de los controles alimentarios en laboratorio, existen los servicios de inspección tanto en la venta al por menor como en la fábrica", ha finalizado.

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