21.258 habitantes menos desde 2010

Vista de la localidad de Mancha Real, el municipio que más habitantes ha ganado el último año. /AYTO.
Vista de la localidad de Mancha Real, el municipio que más habitantes ha ganado el último año. / AYTO.

Solo una parte del área metropolitana, como Mancha Real y La Guardia 'mantiene el tipo' | La situación se agrava en las zonas rurales

Lorena Cádiz
LORENA CÁDIZJAÉN

La población es algo que preocupa y mucho. El envejecimiento, las bajas tasas de natalidad, el éxodo de jóvenes a otros países que paguen mejor o que simplemente paguen por un puesto de trabajo, que aquí es imposible encontrar... Jaén, al igual que otros muchos puntos de España, se está despoblando. Y no es una tendencia nueva, viene de años atrás. Esta provincia lleva una década observando como cada año que se cierra las cifras del padrón son más desoladoras. En general, la provincia ha perdido 21.258 habitantes entre 2010 y 2017, años de la crisis, podría decirse. Y solo entre 2016 y 2017, que son años en los que, en teoría, la economía ya había entrado en recuperación, perdió 4.766 habitantes.

Precisamente el escenario que se plantea en este estrenado 2018, después de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) haya dado a conocer los datos del padrón tras el cierre de año, es poco esperanzador. De los 97 municipios que tiene la provincia, todos pierden población respecto a un año antes, excepto seis. 91 pueblos con menos gente. Los únicos que se salvan son Génave, que gana seis habitantes; La Guardia, que gana 36; Larva, que gana 3; Mancha Real, que gana 71; Puente de Génave, que gana 2 y Villatorres, que gana 12.

En ninguno de los casos es para lanzar campanas al vuelo, aunque sí es cierto que el crecimiento más llamativo es el de Mancha Real. El Ayuntamiento de este municipio del área metropolitana no ha tardado en achacar esta tendencia positiva a la campaña que pusieron en marcha el año pasado para promocionar el municipio como lugar de residencia, y que se dio a conocer como 'Ven y Vívela'. «Para nosotros es un orgullo liderar el crecimiento de la provincia y ser el municipio que más crece, siendo además los pioneros en este tipo de iniciativas para revitalizar las poblaciones de nuestra región».

Además, según el concejal de Comunicación y responsable de la campaña, Ildefonso Ruiz, esta situación está teniendo un «efecto dominó, ya que el aumento del flujo de habitantes está trayendo aparejado un repunte del sector inmobiliario, que ha crecido más de un 30%, lo cual está haciendo a su vez que otros sectores de actividad se estén beneficiando del repunte y los indicadores de desempleo, sean los mejores de esta década» En este sentido explicó que el año se ha cerrado con 542 desempleados, una cifra que no se registraba en la localidad desde 2010. Unos datos que «también nos convierten en rara avis a nivel provincial, pues actualmente tenemos una tasa de paro del 10% frente al 30% de Jaén».

Qué fue antes, el huevo o la gallina. Hay población porque hay trabajo o hay trabajo porque hay población. Lo que está claro es que Mancha Real, hasta que explotó la crisis con la burbuja inmobiliaria, había sido un pueblo vivo, en todos los sentidos, con una economía basada en la industria maderera, en su mayor parte para el sector inmobiliario. Parece que ese sector empieza a salir de la agonía, y en consecuencia, Mancha Real también.

Además, Mancha Real forma parte del área metropolitana de Jaén. Eso se traduce en viviendas más económicas que en la capital, impuestos también más económicos, mayor calidad de vida... Durante los años buenos de la economía muchas familias, sobre todo las más jóvenes, apostaban por irse a vivir a los pueblos más cercanos a la capital e ir y venir cada día. Por eso es interesante saber qué ha pasado en otros pueblos destacados del área metropolitana en estos últimos diez años.

La Guardia es otro ejemplo de crecimiento. No en vano, son varias las urbanizaciones, dentro de este término municipal, pero muy cerca de Jaén, que se construyeron en los años del boom inmobiliario y que son residencia hoy de numerosos jienenses. En esas urbanizaciones, se han ido construyendo los servicios que los vecinos han ido demandando en estos años. En 2010 la población de este municipio era de 4.232 personas, y actualmente hay 4.931 personas censadas.

Ese crecimiento no lo ha conseguido, ni mucho menos, Fuerte del Rey, pero tal y como está la cosa en la provincia, es relevante que haya logrado mantener su población todos estos años. En 2010 tenía 1.388 habitantes y ahora tiene 1.384. La situación da un giro radical en Martos, donde el número de habitantes ha descendido considerablemente pasando de 24.739 vecinos hace una década a 24.207 en la actualidad. Baja también la población en Pegalajar (171 habitantes menos), la de Torredelcampo (222 menos), y la de Torredonjimeno (332 vecinos menos). En cambio, sube en Mengíbar (119 habitantes más en la última década) y en Los Villares (188 más).

Mundo rural

Si esta es la realidad en las zonas más cercanas a la capital, que por cierto ha perdido más de 2.500 personas en este año, la pregunta es qué pasa en las zonas rurales. La fijación de la población al mundo rural ha sido una constante para las administraciones, que esgrimen este objetivo en cada una de las obras, intervenciones e inversiones que se realizan en las zonas rurales de la provincia.

Esta preocupación ha trascendido las fronteras de la provincia y ha sido traslada por la Diputación provincial a la Federación de Municipios y Provincias (Femp). No es para menos. Por coger una muestra, analizando todos los municipios que forman parte del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas: Beas de Segura, Benatae, Cazorla, Chillúevar, Génave, Hinojares, Hornos, Huesa, La Iruela, Iznatoraf, Orcera, Peal de Becerro, Pozo Alcón, La Puerta de Segura, Quesada, Santiago Pontones, Santo Tomé , Segura de la Sierra, Siles, Sorihuela del Guadalimar, Torres de Albanchez, Villacarrillo, y Villanueva del Arzobispo, todos y cada uno de ellos, han menguado su censo en la última década. Ni siquiera se libran Cazorla o La Iruela, que son las localidades más turísticas y, en consecuencia, las que más ofertas de empleo pueden generar.

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