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El sector del ladrillo ve luz al final del túnel en Bailén tras una década negra

Un operario transporta palés de ladrillos en un fábrica de Bailén en una imagen de archivo.
Un operario transporta palés de ladrillos en un fábrica de Bailén en una imagen de archivo. / J. L. LÓPEZ
  • Fábricas de la localidad, otrora estandarte andaluz del sector, recuperan la actividad, con tres turnos cada día

Un gigante con los pies de barro. Así se calificó a Bailén en 2008, cuando la localidad, a la cabeza de la producción de ladrillos y material de construcción, vio como la demanda caía un 90% con la explosión de la burbuja inmobiliaria y el fin del 'boom' de la construcción. De hecho, muchos calificaron a la situación general como 'la crisis del ladrillo'. En el momento álgido del auge inmobiliario había en Bailén 50 fábricas que empleaban a 3.000 personas, responsables del 18% de los ladrillos producidos en España. El hundimiento de la demanda dejó un erial, ladrillos amontonados, cierre de fábricas, despidos y EREs. Casi una década después, el gigante con pies de barro, aunque tremendamente menguado, comienza a levantarse.

Vuelven a verse camiones cargados de ladrillos saliendo de la ciudad bailenenses y a sus fábricas, las supervivientes de la 'tormenta perfecta', funcionar; algunas con tres turnos repartidos en 24 horas. Bailén, con más de 18.763 habitantes tenía en 2012 un 35% de su población activa en paro, casi 4.000 desempleados. Hoy, con 18.085 habitantes, tiene 2.319, el 28,5%. Según la Asociación Provincial de Ceramistas de Jaén, 3.000 empleos (2.000 directos y 1.000 indirectos) había en el sector antes de la crisis. 800 empleos hay actualmente (500 directos y 300 indirectos).

Queda claro que no hay motivos para lanzar las campanas al vuelo, ni mucho menos, pero algo se mueve y hay síntomas que apuntan a una cierta mejoría. Y así lo apuntan desde la Asociación. «Sí se nota, la situación ha mejorado. Recuperación está habiendo, aunque más lenta de lo que a todos nos gustaría. Y además muy localizada. La zona interior de Jaén, Ciudad Real, la Costa del Sol está empezando a renacer, las zonas metropolitanas de Sevilla, Córdoba capital... Pero la demanda no es tan espectacular como nos gustaría. En algunas zonas, los niveles son similares a lo más profundo de la crisis», señala Lorenzo García, presidente de la asociación y de la Cerámica La Andaluza de la localidad bailenense.

Las supervivientes

Sólo han sobrevivido las más fuertes, «un 70 o 75% del sector se lo ha llevado por delante la crisis. En 2004-2005 había un censo de unas 40 fábricas, ahora unas diez», subraya. Y el volumen de trabajo está muy lejos. «En 2008 se construyeron en España casi 700.000 y ahora estamos por debajo de las 100.000. Ese nivel no se va a repetir, ni tampoco lo queremos, porque no fue bueno. Ese 'boom' ha hecho que se haya alargado la crisis. Ha sido demoledora por dos motivos: por lo repentina que fue, de un día para otro, el lunes vendíamos y el martes ya no, lo que hizo muy difícil adaptarse; y luego sobre todo por la duración, una empresa puede estar preparada para 3-4 años de crisis, pero no para diez. Algunas empresas tomaron iniciativas que hubieran sido buenas para un periodo más corto de crisis, 3 o 4 años, pero no sirven para una década», lamenta el presidente provincial de los ceramistas.

Una de esas supervivientes es Cerámica Malpesa, un gigante. Es de las pocas fábricas que ha vuelto a trabajar las 24 horas (una vez que se enciende el horno es más rentable este tipo de hornos por la cantidad de energía necesaria para alcanzar la temperatura necesaria). En su caso el mercado exterior ha permitido reactivar la producción, suponiendo ya el 20% de la empresa y en dos años, según sus estimaciones, alcanzará el 50%. Lo han conseguido, aseguran sus responsables, con la calidad y la competitivad como apuestas, pudiendo medirse a cualquier productor mundial. «Tenemos una tecnología que nos permite diversificar y hacer productos de todos los formatos y eso nos ha permitido tener presencia importante en Australia, Korea, Rusia o Líbano», indicó en declaraciones esta pasada semana a Canal Sur su gerente, Edesio Fernández.

Han mantenido, asegura, la plantilla e incluso han vuelto a contratar, tras dos años de Expedientes de Regulación de Empleo Temporales (EREs), con reducciones de jornada de hasta el 40% de la jornada. Ahora, sin despedir, aseguran, han vuelto a contratar personal.

Hay otro frente abierto para las que han aguantado en pie. Ya en 2007, al final del boom, antes de que se derrumbara el gigante con pies de barro bailenense, ya empezaron a entrar materiales sustitutivos que han comido cuota de mercado. «Los fabricantes de tejas tienen ahora competencia clara con las viviendas unifamiliares cúbicas. Los que hacen ladrillos a la vista con las nuevas fachadas más ventiladas. Existe también competencia de pladur. Se está luchando contra todo esto con campañas e innovación. Pero hemos perdido en algunos terrenos cuota de mercado y se notan los efectos «, explica García.

Más mercado exterior

En su caso también mira más allá de nuestras fronteras. El mercado exterior está tirando pero son pocas las fábricas con una cuota de mercado y acceso a estos importantes. Y el interior dista muchísimo del de hace una década. «Tenemos mercado fuera, en Oriente Medio, en Sudamérica, pero es para determinados tipos de producto. Por ejemplo nosotros tenemos una línea de materiales que hacemos baldosa. La cerámica estructural sólo dos empresas pueden asumir la exportación (la artística más), el resto no son materiales exportables».

Para el futuro, el presidente provincial es optimista, pero con reservas. «El cambio de tendencia en el mercado hará que haya un incremento en la rentabilidad de las empresas y que vayamos consolidando al sector que queda vivo. La crisis ha terminado, pero estamos todavía muy lejos del punto de equilibrio entre oferta y demanda», indica García, reseñando que «este es un sector activo, con muchas ganas de trabajar y que ha aguantado una etapa durísima. Otro tipo de empresas hubiera cerrado en el minuto cinco y hemos sabido resistir».