Ideal

El Gobierno condiciona la obra en la presa de Siles a que la Junta 'renuncie a ella'

Vista general de la presa de Siles.
Vista general de la presa de Siles. / IDEAL
  • Realizará las conducciones para el regadío siempre que sea declarada con anterioridad «de interés general», para lo que el gobierno regional debería ceder sus derechos

Un año después de inaugurarse el último pantano construido en Andalucía 'sigue buscando' quien le realice las conducciones necesarias para llevar el agua que le rebosa (está al 95% de capacidad) para permitir el regadío de miles de hectáreas de olivar. El subdelegado del Gobierno en Jaén, Juan Lillo, aseveró ayer que el Estado está dispuesto a asumir la obra siempre que sea declarada previamente «de interés general» como recoge el artículo 148 de la Constitución Española, para lo que la Junta debería hacer una cesión de sus derechos y obligaciones, de ahí que haya defendido la necesidad de sentarse a hablar, insistiendo en que las competencias para construir las conducciones para regadío de la presa de Siles son autonómicas.

Según Lillo la Junta interpreta de forma errónea la legislación existente, especialmente la Ley de Aguas de 2001 y el Real Decreto de 1984 sobre el traspaso de funciones y servicios a la Comunidad Autónoma de Andalucía en materia de abastecimiento, saneamientos, encauzamientos, defensa de márgenes y regadíos.

En lo que se refiere a la Ley de Aguas de julio de 2001, explicó que su artículo 46 dice que son obras hidráulicas de interés general y, por tanto, competencia de la Administración General del Estado (AGE), las 'necesarias para la regulación y conducción del recurso hídrico', es decir del río y de su cauce, pero en ningún caso aquellas de infraestructuras para riegos.

También serán competencia estatal las actuaciones de corrección hidrológico forestal que afecten a más de una comunidad autónoma, es decir las necesarias para mantener el cauce del río en perfectas condiciones de evacuación del agua y mantener el ecosistema forestal en las riberas de los mismos, pero tampoco en ningún caso las necesarias para los regadíos.

Sobre este punto, el subdelegado se ha remitido al real decreto de 1984 sobre traspaso de competencias a la Comunidad Andaluza que precisa entre éstas las de 'programar, aprobar y tramitar, hasta el abono de las certificaciones, las inversiones de su interés en materia de regadíos'. De igual modo, la Constitución Española en su artículo 149 reserva al Estado la competencia exclusiva sobre la legislación, ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos cuando las obras discurran por más de una comunidad autónoma, lo que «no es el caso» en los futuros regadíos de la presa de Siles, ya que «sólo afectan a la provincia de Jaén» y por ende a Andalucía exclusivamente.

Polémica

Lillo lamentó esta polémica entre administraciones y se mostró partidario de buscar soluciones y tratar de alcanzar un acuerdo. «Si ustedes son incapaces de cumplir con sus obligaciones, desde el Gobierno de España estamos dispuestos a realizar las obras, pero tiene que cedernos el paso la Junta, que tiene el derecho y la obligación de hacerlas», aseveró.

Por otro lado, el subdelegado se refirió a la dotación de agua para las futuros regadíos de la presa de Siles y ha reiterado que comprenderán un total de 3.500 hectáreas con una dotación de algo más de seis hectómetros cúbicos al año (1.750 metros cúbicos por hectárea). Estas condiciones, recalcó, se tomaron «por acuerdo unánime» de la CHG el 28 de julio de 2005, teniendo en cuenta los estudios técnicos. Aquel acuerdo fue comunicado a la Unión Europea, que autorizó aquella dotación, y no otra, y acordó entonces financiar la construcción de la presa con fondos Feder. Para Lillo es «incomprensible» por falta de estudios justificativos que la apoyen, la actual reivindicación de ampliar la dotación para riegos hasta los 15 hectómetros cúbicos. Esta exigencia, señaló, tendría que contar con la aprobación de la UE, lo que supondría «tener que mover los parámetros de aportación de todos los embalses de la cuenca, y eso es prácticamente imposible».

Sí valoró una propuesta de los agricultores de la zona, la que plantea que los 1.750 metros cúbicos por hectárea consignados en el Plan de Riego podrían reducirse a la mitad, por lo que la superficie susceptible de riego podría pasar entonces de 3.500 a 7.000 hectáreas.