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Los pinos brotan de nuevo en Quesada un año después del mayor fuego de la historia de Jaén

Imagen de las llamas durante el incendio originado en Quesada, en julio de 2015.
Imagen de las llamas durante el incendio originado en Quesada, en julio de 2015.
  • La Junta va a comenzar una segunda fase de trabajo para seguir recuperando la zona incendiada, aunque hará falta un cuarto de siglo para verla como estaba

Comienza una segunda fase de trabajo sobre la superficie que las llamas arrasaron en Quesada, Huesa y Cabra del Santo Cristo en julio del año pasado, en el considerado el mayor incendio de la historia de la provincia con 10.000 hectáreas calcinadas. La Junta de Andalucía destinará 444.926 euros durante los dos próximos años, y que se sumarán al millón de euros invertido en una primera fase de trabajo. Un trabajo intenso, duro y del que no se verá un resultado definitivo hasta que transcurran, al menos, 25 años. Ese es el tiempo medio para la recuperación total de una zona incendiada, según los expertos.

Aún así, el delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Juan Eugenio Ortega, reconoce que «estamos orgullosos» porque los primeros trabajos han empezado a dar sus frutos. «Los pinos han crecido ya cuatro dedos», asegura. Esto es algo que se explica porque «durante el incendio, la piña explota y extiende el piñón, que se siembra solo». Por eso era y es tan importante, después de las llamas, «mantener el terreno» para poder aprovechar «la poca tierra fértil que exista».

La fase inicial de los trabajos, las llamadas medidas de emergencia, se centraron en tres grandes aspectos: acciones de corrección hidrológica, construcción y mejora de infraestructuras ganaderas y mejora y eliminación de la vegetación afectada.

Los trabajos más relevantes han consistido en la mejora de las infraestructuras viarias (vías de acceso) en las que se han construido 4.200 metros cúbicos de escollera. En cuanto al tratamiento de la vegetación, se han cortado unos 50.000 pinos quemados que, en su mayoría, se han utilizado para la construcción de fajinas y albarradas destinadas a frenar la erosión del terreno.

Otra parte importante de las actuaciones ha consistido en el desembosque a pie de pista forestal. Los residuos del desramado se han utilizado, en lo posible, en cárcavas y pequeños arroyos para frenar la escorrentía y el resto se han eliminado mediante quema y astillado.

En definitiva, se han completado los trabajos previos cuya misión es evitar la erosión y la pérdida de suelo. El terreno queda preparado para afrontar nuevos trabajos destinados a la recuperación de la vegetación.

También, según explica el delegado, se ha ayudado a los pastores para que puedan trasladar el ganado a otros sitios y se han construido depósitos de agua en la zona para que en caso de que volviera a producirse un incendio no faltara el abastecimiento.

«En breve» comenzará la segunda fase, de la que se encargará el personal de Infoca, una vez que ha concluido la temporada de incendios. Ahora el trabajo estará centrado en seguir recuperando el terreno y en sembrar en función de lo que la naturaleza vaya marcando. «El proyecto se ha redactado conforme a lo que los técnicos han observado que ocurría, las especies que han brotado y lo que no». Por eso, se sembrarán aquellas especies que sean necesarias y en la cantidad que se considere oportuno, asegura Ortega.

En el incendio se recogieron semillas de todas las especies que allí habitaban, que se encuentran guardadas en el Banco de Semillas, y que ahora se irán utilizando. Esta nueva fase de trabajo tendrá una duración de 18 meses e inevitablemente dará paso a otros trabajos. «El incendio del Tranco, que fue otro de los grandes incendios ocurridos en esta provincia, fue en el año 2005, y ya se están viendo los resultados», explica el delegado, que habla de la «ingente cantidad de dinero» que hay que invertir cuando se produce un incendio, además de aquella que se destina cada año para «evitar que haya incendios en el monte». Sin ir más lejos, el año que viene se han presupuestado 24 millones para el Plan Infoca, de los que el 50 por ciento se invertirán en prevención.