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La presa de Siles 'rebosa' sin obras a la vista para las conducciones y sin aprovechar el agua

Imagen de la presa de Siles tomada pocos días después de su inauguración.
Imagen de la presa de Siles tomada pocos días después de su inauguración. / IDEAL
  • Un año después de su inauguración está al 95% de su capacidad y aún no hay acuerdo sobre quién financia las tuberías para poder regar

La presa de Siles está llena. El último pantano construido en Andalucía, inaugurado hace ahora un año, está que rebosa. Tiene capacidad para almacenar 30,17 hectómetros cúbicos y guarda ya 28,68. Técnicamente está lleno. A más del 95% de su capacidad, lo que queda son márgenes de seguridad. Agua que podría servir para regar muchos miles de hectáreas de olivar, que pese a las últimas lluvias están muy necesitadas de líquido. Sin embargo, no se aprovecha todavía el agua de esta presa ni se hará en bastante tiempo. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir construyó el embalse, pero considera que hacer las conducciones hasta los campos no es de su competencia. La Junta también asegura que entre sus funciones no está la de construir infraestructuras agrarias. Nadie asume esta tarea. No es ya que ninguna administración pública haya incluido en presupuestos las conducciones, es que ni siquiera está claro quién debe hacerlas. Así que no hay obras, ni tampoco riegos, a la vista.

La polémica sobre a quién corresponde hacer las conducciones es anterior incluso a la finalización de la obra de la presa, que duró desde 2008 a 2015. Meses antes de la inauguración el PP ya exigió a la Junta «las inversiones necesarias» para la instalación de regadíos en la comarca una vez que el fin de las obras se acercaba.

Según respondió Juan Balbín, responsable provincial de Agricultura de la Administración andaluza, «corresponde exclusivamente» al Estado acometer estas obras. «Esa tarea sigue correspondiendo al Gobierno central y así lo dice muy claramente la normativa. La Junta no quiere quitarse de en medio, es que no puede hacer nada en ese sistema sin el primer paso imprescindible del Gobierno», subrayó Balbín, quien incidió en que las competencias andaluzas para la modernización de regadío «significa actuar en infraestructuras ya existentes y que estén deterioradas», algo que no ocurre en este caso donde «primero debe haber» instalaciones.

Colaboración

El 19 de octubre de 2015, en la inauguración de la presa, la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina calificó la obra entonces recién acabada como «una infraestructura fundamental para la comarca de la Sierra de Segura, largamente demandada por los vecinos de esta zona, que hoy es una realidad gracias al impulso que se le ha dado a lo largo de esta Legislatura». Se habían invertido 53 millones de euros en un proyecto que coleaba desde hacía veinte años.

Ese día García Tejerina habló del desarrollo de 3.500 hectáreas de la zona regable y de la intención del Gobierno de «trabajar de forma conjunta con la Comunidad Autónoma de Andalucía para que esto sea una realidad lo antes posible». Días después de la inauguración la ministra insistió en el mismo mensaje mostrando su confianza en la «colaboración» entre la Administración General del estado y la Junta de Andalucía.

Al calor de la inauguración desde Asaja se instó a declarar las obras para las conducciones de interés general con la mayor premura posible y desde la UPA, su anterior responsable andaluz Agustín Rodríguez explicó que el coste de dichas obras debería ser sufragado al 50 por ciento entre la Junta de Andalucía y la Administración General del Estado.

Más polémica

En septiembre pasado, con la presa ya llenándose, el PSOE llevó al parlamento una propuesta para que «se inicien los trámites oportunos para que se declare de interés general las obras de canalización para el riego». El subdelegado del Gobierno Juan Lillo replicó que las conducciones son competencia de la Junta de Andalucía aunque el Gobierno está dispuesto a colaborar a través de una declaración de obras de interés general. Añadió que incluso el gobierno estaba dispuesto a asumirlas por ese interés general, pero siempre bajo la premisa de un acuerdo con la Junta de Andalucía.

A día de hoy ni se ha producido esa declaración de interés general de las obras ni el acuerdo entre Gobierno-Junta de Andalucía. No ha ayudado precisamente la situación política nacional con un ejecutivo en funciones durante un año prácticamente. Pero tampoco ha habido acercamientos.

Alcaldes de la comarca, cooperativas, asociaciones de todo tipo y organizaciones agrarias sí que se han movido en los últimos meses. Han constituido un frente común para exigir al Ministerio más dotación de riego para la presa de Siles. Asaja y UPA insisten en que la sierra es el granero de agua de Andalucía y piden a la Confederación Hidrográfica (CHG) y a la Administración central que rectifique el Plan de Cuenca, ya que las dotaciones de agua establecidas actualmente (3.500 hectáreas regables) son «totalmente insuficientes». Se pueden regar muchas más hectáreas.

Así, hicieron hincapié en que «no tiene sentido alguno» no dar más agua, cuando la presa, que fue diseñada en un principio para acumular 20 hectómetros cúbicos de agua, cuenta finalmente con una capacidad de 30 hectómetros.