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La Fiscalía pide diez años de cárcel para una mujer por agredir y lesionar a su expareja

  • Le acompaña en el banquillo su cuñado D.P.S., la persona que tres meses después del suceso acudió al juzgado para autoinculparse

La Sección Tercera de la Audiencia de Jaén juzga a una mujer, E.I.F., acusada de un delito de lesiones graves después de que enero de 2014 reconociera haber sido la autora de golpear a su expareja sentimental con un palo después de que éste la amenazara supuestamente con un cuchillo y le dijera que iba a quemar su casa y su coche en el aldea de Miller, en Santiago Pontones.

Sin embargo no se ha sentado sola en el banquillo, ya que le acompaña su cuñado D.P.S., la persona que tres meses después del suceso acudió al juzgado para autoinculparse y declarar que fue él el autor del golpe en la cabeza a la expareja de su cuñada y con el que al parecer mantenía una enemistad manifiesta.

E.I.F. ha declarado en el juicio que la noche del 14 de enero de 2014 recibió un mensaje telefónico de su expareja diciendo que si no salía inmediatamente de la casa ardería su casa y su coche. Así lo hizo, no sin antes avisar a su hermana y a su cuñado de lo que estaba ocurriendo. Fue su hermana la que también pidió ayuda a la Guardia Civil antes de salir a ver qué ocurría.

Cuando salió a la calle, según ha declarado la acusada, vio a su expareja, de 62 años, con un cuchillo en la mano y con una hoguera prendida. Cuando intentó pedir ayuda, él la amenazó con pegarle dos tiros y fue en ese momento cuando su cuñado llegó y le dio por detrás un fuerte golpe con un palo que le alcanzó la espalda y la cabeza dejándolo inconsciente.

Ella ha reconocido ante el tribunal que se autoinculpó porque conocía la enemistad de su cuñado con su expareja y además porque "me sentía en la obligación moral de defender a mi cuñado y de sacar la cara por él".

Su cuñado, para el que el fiscal reclama nueve años de cárcel por un delito de lesiones graves, se ha acogido durante el juicio a su derecho a no declarar y ha rechazado contestar las preguntas tanto del Ministerio Fiscal como de su propia defensa por lo que no se ha podido conocer su versión de los hechos más allá de su declaración en el juzgado en la que reconoció ser el autor del golpe.

Tras lo ocurrido esa noche, la acusada ha dicho que avisó a los servicios sanitarios y a dos vecinos que trasladaron al hombre herido hasta el interior de una vivienda. Según los testigos, una vez en el interior, el hombre se recuperó e incluso se levantó y anduvo por sus propios medios pero no consiguió articular palabra y continuó desorientando.

El médico que lo asistió ordenó su traslado al centro de salud donde tras examinarlo le dio el alta y el hombre se fue a descansar. Al día siguiente, el hombre empeoró y fue trasladado hasta un centro hospitalario donde se reveló que presentaba un traumatismo craneoencefálico con edema cerebral y varios focos hemorrágicos que le llevaron a entrar en coma.

Tras meses hospitalizado y en coma, el herido, cirujano de profesión y en ejercicio cuando ocurrieron los hechos, quedó totalmente impedido hasta el punto, según ha declarado el forense, que presentaba un enlentecimiento patológico y una falta de combinación motora, así como desorientación temporal. Nunca llegó a recuperarse y tras la aparición de otras patologías recurrentes acabó falleciendo.

El Ministerio Fiscal sostiene que ambos acusados urdieron un plan para justificar la agresión que esa noche sufrió el herido. En esta estrategia, según ha apuntado la fiscal, la acusada se autoinculpó haciéndose pasar por una víctima de violencia de género que se defiende de su expareja.

En la escena del suceso nunca se llegó a encontrar ni el palo con el que supuestamente se asestó el golpe a la víctima, ni el cuchillo con el que supuestamente amenazó a la acusada.

Las defensas de los dos acusados reivindican la libre absolución de ambos por entender que todo se hizo en legítima defensa y que en el fatal desenlace tuvo que ver que no se le prestó una asistencia médica adecuada desde el principio.

Ha sido el propio forense el que ha declarado que en los casos de traumatismo craneoencefálico es "fundamental" la rapidez en el tratamiento y en este caso no lo hubo ya que el médico que lo atendió en el consultorio ha declarado que a él nunca le informaron de que la persona herida había recibido un golpe en la cabeza.

El juicio continuará el 7 de noviembre con dos peritos de criminalística que este miércoles no han podido comparecer.