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Castellar vivirá este sábado el Equinocio en su Cueva de la Lobera

Castellar vivirá este sábado el Equinocio en su Cueva de la Lobera
  • «Hay una gran expectación para contemplar por segundo año este fenómeno singular, mágico, con importante carga de simbolismo», destacó Lucas Rubio

En Castellar nadie se quiere perder el equinoccio que este sábado 24 de septiembre concitará a medio pueblo en la Cueva de la Lobera. Está previsto que, en el ocaso del día, la luz del sol se cuele por un hueco que realizaron ex profeso en la roca y para tal fin los antiguos moradores del santuario ibérico de los Altos del Sotillo, popularmente conocido como Cueva de la Lobera y, de esta manera, a lo largo de la gruta se proyectará una imagen evocadora de los exvotos de bronce que se ofrecían a modo de ofrenda.

«Hay una gran expectación para contemplar por segundo año este fenómeno singular, mágico, con importante carga de simbolismo, un ritual que nuestros antepasados oretanos supieron estudiar y materializar para conseguir que la imagen de la divinidad quedara proyectada sobre la pétrea estructura de la cueva. Para ellos el equinoccio conllevaba un cambio de ciclo agrario, además de ofertar protección, sanación y fecundidad», expresa el historiador castellariego Lucas Rubio, promotor de la actividad.

Para disfrutar en mayor medida de la singular visión, el Ayuntamiento ha cargado de contenido la tarde de este 24 de septiembre que comenzará con una recepción de viajeros en el patio de la Colegiata de Santiago. A las 5:30 de la tarde la comitiva, con personas ataviadas con indumentaria ibera, partirá partirá hacia los Altos del Sotillo. En el santuario ibero se desarrollará un acto de salutación a la Diosa Mater y se realizará el ancestral ritual de la ofrenda de pan, frutas, exvotos y cerámica; habrá una degustación de pan, aceite y vino de rosas y un recital de música a cargo de la soprano Eva Anaya. Tras contemplar el equinoccio, los participantes regresarán a pie con el auxilio de linternas, porque a esa hora la visión solar brillará por su ausencia y la luna apenas estará en el umbral del cuarto menguante.