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El cine San Miguel de Martos, cerrado hace años, busca dueño

Operarios retiran elementos de escayola del interior del cine.
Operarios retiran elementos de escayola del interior del cine. / C.M.
  • El Banco Popular vende el edificio por 375.000 euros, mientras acomete obras de mantenimiento a instancias del Ayuntamiento

Desde su construcción en la década de los 40, el cine-teatro San Miguel, situado en la Fuente Nueva, ha sido el escenario de numerosos eventos culturales de todo tipo, sin embargo lleva ya cerrado y abandonado muchos años. Su último propietario fue una empresa constructora (SCA Construmar). Sin embargo esta entidad cesó su actividad y presentó un concurso de acreedores. Desde abril la titularidad del inmueble es del Banco Popular, que lo ha puesto en venta a través de Aliseda inmobiliaria.

En mayo se anunciaba con un precio de 416.800 euros, y tras cuatro meses sin encontrar un comprador, ahora han rebajado su valor hasta los 375.120 euros y conceden hasta el 100% de financiación, tal y como se puede ver en su página web, donde también hay imágenes recientes del interior. Por el momento el futuro del inmueble podría depender del interés de algún inversor privado, puesto que el consistorio no ha presentado ninguna oferta de compra, según fuentes del equipo de gobierno.

El inmueble tiene 480 metros cuadrados construidos y por su interés histórico, está catalogado como edificio singular no residencial en el Catálogo de Bienes Protegidos cuenta con una protección ambiental grado 2. Según esta protección, los propietarios no podrán alterar la fachada del edificio, tan sólo les permitirían abrir dos nuevas ventanas entre las dos plantas. Para las demás intervenciones han de respetar los mismos criterios que los demás edificios situados en el casco antiguo.

Actualmente el banco está realizando en el inmueble trabajos de mantenimiento y conservación, a instancias del ayuntamiento de Martos, y los está ejecutando la empresa Holé Infraestructuras. En la primera fase se está llevando a cabo una limpieza, retirando elementos de escayola que puedan desprenderse, así como vidrios sueltos o rotos y tapiando algunos huecos. En una segunda fase se abordarán los problemas de filtraciones y humedades que tiene el edificio por el estado de la cubierta, aunque estos trabajos no se realizarán hasta dentro de tres o cuatro meses, según la constructora. Se va a pintar y sellar para evitar filtraciones en la cubierta, limpiarán los tejados y retirarán el falso techo con riesgo de desprendimiento.

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