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Científicos cuestionan la rentabilidad del olivar tradicional y de sierra y piden su reconversión

La dificultad de usar maquinaria en la recolección es una de las dificultades en olivares en pendiente.
La dificultad de usar maquinaria en la recolección es una de las dificultades en olivares en pendiente. / IDEAL
  • Fondos de Desarrollo Rural pueden impulsar la modernización, nuevas formas de gestión y uso de maquinaria para salvar la base de la economía en decenas de pueblos

¿Es rentable el olivar andaluz? Es la pregunta a la que se han enfrentado expertos del Instituto de Investigación y Formación Agraria de la Junta de Andalucía y profesores de Economía, Sociología y Políticas Agrarias de la Universidad de Córdoba. Parten de que no hay un único tipo de olivar andaluz. Y que lo que se considera olivar tradicional y de sierra sólo da dinero, y poco, en escenarios muy favorables de precios y cosechas altas. En alta montaña, casi ni así, salvo que sea subvencionado. Mientras, el olivar intensivo y mecanizado es rentable prácticamente en cualquier contexto, incluso al margen de las subvenciones europeas, según los autores del estudio, publicado recientemente por la Consejería de Agricultura de la Junta. Los expertos señalan además el camino a seguir: reconvertir los olivares menos productivos, modernizándolos.

Andalucía cuenta con 392.090 hectáreas de olivar en pendiente superior al 20 por ciento. De ellas, 184.992 se encuentran en pequeñas explotaciones que no superan las cinco hectáreas. Muchas de ellas están en la provincia de Jaén, en Cazorla, Segura, las Villas, Mágina o la Sierra Sur y son la base de la economía de muchos pueblos. Además, el escenario actual de ayudas sólo está garantizado hasta 2020.

Seis años

Los autores del estudio (Macario Rodríguez Entrena y Manuel Arriza Balmón del IFAPA y Anastasio José Villanueva Rodríguez y José Antonio Gómez Limón de la Universidad de Córdoba) encuestaron a unos 450 agricultores de las comarcas de La Sierra, Campiña Alta y Penitébita (Córdoba) y La Loma, Campiña Norte y Sierra Sur de Jaén y siguieron la marcha de sus cosechas durante seis años. Olivares de sierra de baja producción, sierra productiva, secano tradicional, secano intensivo, regadío tradicional y regadío intensivo. Se estudiaron sus prácticas y sus costes en el manejo del suelo, la gestión de la poda, los riesgos y el uso de fertilizantes, los tratamientos fitosanitarios y la recolección.

También se estudiaron sus beneficios. Para el periodo 2010-2103, marcado por precios bajos (2,12 euros por kilo el Virgen Extra y 1,98 el lampante), los científicos determinaron que sin ayudas directas todo el olivar de sierra e incluso el secano y el regadío tradicional no eran rentables. Los intensivos, fueran secano o riego, sí dejaban dinero.

Sin embargo, en 2014 (año de producción récord y con un precio algo mayor) todos los sistemas fueron rentables. «En 2015, con un escenario de precios muy favorable, la rentabilidad de los sistemas de sierra y tradicionales es muy reducida e incluso negativa (sierra alta pendiente) debido a la corta cosecha. En 2016 (un precio alto de tres euros y una cosecha media), el desempeño económico de los sistemas es favorable; siendo los intensivos los únicos que presentan rentabilidad en cualquier escenario», aseguran en su análisis los autores del estudio.

Las subvenciones

¿Qué mantiene a flote la economía de decenas de pueblos de Jaén en zonas de sierra, con muchas hectáreas de olivar de secano, en pendiente y poco mecanizado? Las ayudas de la Política Agraria Común. Pagos directos al agricultor. Gracias a las ayudas «todos los sistemas en cualquier escenario» resultaron rentables. «No obstante, en escenarios desfavorables (como entre 2010-13 y 2015) la rentabilidad de las explotaciones de sierra es muy reducida comparada con el resto de sistemas, en particular los intensivos. Sin el apoyo público las explotaciones de olivar de sierra menos productivas (alta pendiente) no serían viables», señala el estudio.

Los costes anuales a los que se tiene que enfrentar un agricultor de sierra de baja producción son de unos 1.112 euros por hectárea. En sierra productiva alcanzan 1.594 euros por hectárea, el secano tradicional 1.719, en secano intensivo 1.790, en regadío tradicional 2.163 y en regadío intensivo 2.254. Es decir, las fincas más productivas soportan el doble de costes que las que menos producen. Sin embargo, multiplican el rendimiento conseguido casi por cuatro (de 2.429 kilos por hectárea a 8.012). Y los costes de recolección -el principal gasto de largo para el agricultor- son menos de la mitad gracias a la mecanización (de 0,230 euros por kilo a 0,105).

Ruinoso

Sin ayudas, el olivar de sierra es prácticamente ruinoso aún en circunstancias buenas (cosecha media y precio alto) con menos de 500 euros de rentabilidad por hectárea, mientras que en esas conducciones el intensivo de regadío deja a su propietario unos 2.900 euros por hectárea.

Si se suman las ayudas públicas, el olivar de montaña se queda en 'lo comido por lo servido' en años malos y en 829 euros de rentabilidad en cosechas buenas y precios altos. El olivar más productivo deja 1.641 euros por hectárea en años malos y 3.800 en los buenos.

«En un escenario sin ayudas directas los sistemas intensivos son los que muestran una mayor sostenibilidad económica ya que muestran una menor dependencia (...) En los escenarios de 2016 (precios elevados y producción media) o 2014 (producción récord) los sistemas intensivos muestran un desempeño económico sobresaliente que resulta muy atractivo para el productor», aseguran.

Así que se determina que «los sistemas de sierra y tradicionales se muestran rentables siempre y cuando coexistan dos variables simultáneamente, a saber, precios superiores a 3 euros y al menos un nivel productivo medio. En cualquier otro escenario como el que ha venido ocurriendo durante muchos años de precios en torno a 2 euros dichos sistemas pasan muchas dificultades sin ayudas directas. No obstante, se observa que una parte del sistema de sierra baja producción (alta pendiente) no es rentable ni siquiera con dichas ayudas», aseguran.

Modernización

Así que los científicos proponen «iniciar un programa de reconversión del olivar andaluz. El papel que juegan las políticas públicas como elemento dinamizador del proceso resulta clave. En concreto, las líneas del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía (2014-2020) específicas para modernización pueden tener un efecto palanca importante».

Los autores del informe dan pautas: «Sería conveniente vincular las líneas de ayuda a que la reconversión se realizase de forma mancomunada a través de unidades de gestión de fincas. Las cooperativas podrían desempeñar la labor de conformar los grupos de agricultores dispuestos a modernizar de forma conjunta. En el plano medioambiental, sería necesario zonificar las comarcas agrarias para identificar aquellas explotaciones, en primer lugar, mecanizables y, en segundo lugar, adscritas a zonas vulnerables debido a la gran expansión previa del regadío. En es sentido, en zonas con suelos adecuados el olivar intensivo de secano se muestra como una opción sostenible económica y medioambientalmente».