El XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, comenzó ayer una visita de tres días a Barcelona animando a sus seguidores a promover en los niños los valores humanos en el marco de un sistema educativo laico, y a mantener sus propias tradiciones y religiones en lugar de adoptar otras extranjeras.
Más de dos horas antes del inicio de la rueda de prensa había periodistas y seguidores aguardando al Dalai Lama en un hotel barcelonés, donde se podía entrar en situación gracias a los cánticos del budismo tibetano y el olor a incienso. El líder religioso llegó con su habitual sonrisa, aunque sorprendido de la 'melé' que se había organizado entre fieles, admiradores y periodistas. «Hasta yo he tenido que empujar para poder pasar, parece que os gustan las multitudes y empujaros», fueron sus primeras reflexiones.
El Dalai Lama se vio inmerso en una particular rueda de prensa, en la que se alternaron las preguntas de los periodistas con las alabanzas de sus admiradores que no dudaron en aplaudir algunas respuestas, como cuando reconoció desconocer la Alianza de las Civilizaciones que promueve el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
También cosechó aplausos su respuesta a la pregunta sobre cómo podrían conseguir la autodeterminación algunos pueblos en España. «Creo que eso depende de vosotros ¿no? No es algo que yo tenga que decir», y subrayó que la democracia permite la libertad de expresión y la libre elección de partidos.
Tenzin Gyatso defendió los valores humanos y la búsqueda de la felicidad desde el interior de cada uno sin ocuparnos sólo de lo material, pero también abogó por la separación entre el poder religioso y político y por una educación en valores desde un sistema laico.
El líder tibetano, premio Nobel de la Paz, apuesta por hacer crecer en los niños un «corazón cálido», pero advierte que el desarrollo de los valores humanos en el sistema educativo debe hacerse de una forma laica.