Los padres de muchos pueblos de la provincia están cansados de decirlo y de repetirlo: no disponen de los suficientes pediatras para atender a sus hijos. Los sindicatos lo han repetido también hasta la saciedad y critican la masificación y la excesiva carga de trabajo que sufren estos profesionales en la provincia. Y la administración, en este caso, el Servicio Andaluz de Salud (SAS), asegura que no hay especialistas en las bolsas de trabajo. Entonces, ¿cuál es la solución?, se pregunta la mayoría de los afectados. El Sindicato Médico de Jaén da algunas claves para entender esta situación.
Pero antes que nada hay que conocer las cifras exactas. Para empezar, los datos que proporcionan desde los distintos distritos sanitarios en los que se divide la provincia hablan de 18 pediatras para el distrito Jaén Nordeste, que cubre la zona de Baeza, Beas de Segura, Cazorla, Hinojares, Jódar, Orcera, Peal de Becerro, Pozo Alcón, Santiago-Pontones, Santiago de la Espada, Torreperogil, Úbeda, Villacarrillo y Villanueva del Arzobispo. Si se suma la población de niños que existe entre 0 y 14 años en toda esta zona, la cifra habla de 1.076 niños por cada pediatra, y convierte a este distrito en el más masificado de todos.
Algo que ya podía intuirse después de las muchas protestas que se han llevado a cabo por los padres de Orcera, que durante mucho tiempo han estado incluso sin profesionales que atendieran a sus hijos en el pueblo y que han llegado a amenazar con cortar carreteras como medida de protesta.
En el distrito sanitario de Jaén (Cambil, Campillo de Arenas, Jaén capital, Huelma, Mancha Real, Mengíbar y Torredelcampo) a cada pediatra le corresponden 965 niños. En Jaén Sur (Alcalá, Alcaudete, Castillo de Locubín, Martos, Porcuna y Torredonjimeno) tocan a 1.058 niños por pediatra, mientras que en Jaén-Norte (Andújar, Arjona, Bailén, La Carolina, Linares y Santisteban), la cifra es de 1.022 niños por cada pediatra.
El caso es que estas cifras aunque parezcan excesivas y alarmantes están consideradas normales por la administración, ya que se estableció que el cupo por cada pediatra podría oscilar entre 700 y 1.400 niños. La provincia de Jaén están en un punto medio respecto a estas cifras, pero desde el Sindicato Médico denuncian que esta situación debe de cambiar, que éstos profesionales se encuentran con una carga excesiva de trabajo.
«Hay pediatras de la provincia que están viendo unos 50 ó 60 niños al día, mientras que lo aconsejable es que sean entre 20 y 25 niños. Eso agota mucho mentalmente», dicen Francisco Lendínez, secretario provincial de Sindicato Médico, Francisco Praena y Bernabé Castro, delegados del sindicato en Atención Primaria.
Y es que, según defienden, «nuestras normas dicen que sólo dediquemos 3,5 horas de nuestro trabajo a pasar consulta, y el resto a programas de formación o investigación». Algo que consideran imposible, y para hacer una prueba de ello llaman por teléfono al azar a una pediatra de la provincia, en este caso de Andújar.
La respuesta de ella es que cada día ve a 30 niños en la consulta, otros 10 más por urgencias y otros 4 más a través de un programa conocido como 'Niños sanos'. En total 44, es decir, el doble de lo aconsejable.
«Esta masificación influye en los errores médicos y en las agresiones que sufren los profesionales», dicen los sindicalistas.
Y entonces, ¿por qué el SAS no contrata a más profesionales, por qué no se evita esta masificación? Para empezar, según denuncian desde Sindicato Médico, parece que el problema viene desde la base, desde el principio. «Las facultades ponen unos topes de notas demasiado altos que dejan a mucha gente fuera. La nota de corte ha llegado a estar en el 9».
Para seguir, el sueldo que reciben no es equiparable a los años que tienen que pasarse estudiando. «Son unos 11 años de estudios de media. Seis años de carrera, otros cuatro para ser médico de familia y uno más para especializarse», explica.
Y además de todo esto no se sacan a concurso las plazas suficientes. «Como apenas se convocan plazas fijas, los pediatras eligen las plazas en las ciudades más grandes y mejor comunicadas. Nadie quiere la sierra», apostilla.