QUÉ tienen en común las profesiones de policía y árbitro? Puede parecer que nada, pero si se tiene en cuenta que un arbitro puede sacar una tarjeta roja y enviar a un jugador a los vestuarios, como lo haría un policía con el causante de un altercado callejero, se podría llegar a la conclusión de que ambas profesiones tienen la misma misión: imponer orden.
Bibiana Streinhaus, una atractiva policía de 28 años de Hannover está convencida de que ambos empleos tienen mucho en común. «Los dos se acoplan muy bien y en los dos, el empleado ejerce una función ejecutiva», afirma. Steinhaus sabe lo que dice, porque desde hace doce años, dedica gran parte de su tiempo libre a arbitrar partidos.
La devoción deportiva y el rigor profesional de la mujer han llegado al alma de la Federación de Fútbol Alemán (DFB), que ha decidido dar un nuevo y revolucionario paso en el deporte preferido de los alemanes. A partir de la próxima temporada, la joven Steinhaus se convertirá en la primera mujer en arbitrar partidos de la segunda liga del fútbol profesional alemán, un mundo que hasta el lunes pasado era exclusivo del sexo masculino.
Pasión heredada
Bibiana heredó la pasión por el fútbol de su padre, un árbitro aficionado; y sólo cuando se demostró a sí misma que no tenía futuro como jugadora, cambió de bando y eligió las medias negras y las tarjetas de colores. A los 16, arbitró su primer encuentro; en 1999 debutó en la Liga femenina y dos años más tarde ejerció de jueza en su primer partido en la Liga Regional.
«Desde entonces la hemos observado muy de cerca y no nos parece que existe ningún elemento que la impida arbitrar partidos profesionales», dijo el presidente de la Comisión de Árbitros de la DFB, Volver Roth, cuando presentó a la prensa a la primera árbitro del fútbol profesional alemán.
«En esta profesión sólo cuenta el rendimiento. Por eso, hemos escogido a la señora Steinhaus», recalcó.
Exigente consigo misma
Aunque todavía es demasiado pronto para pronosticar un nuevo ascenso para Bibiana Steinhaus, ni ella ni nadie descarta la posibilidad de que en un futuro no muy lejano llegue a arbitrar un partido de Primera División y pase a engrosar la lista de árbitros internacionales de la FIFA.
«Soy muy exigente conmigo misma, pero nadie puede saber que será de mí», dijo la policía al admitir con humildad que no desea concluir su carrera de árbitro en segunda. «De momento, sólo tengo que entrenar un poco más que mis colegas masculinos».
Aparte de sus habilidades como juez deportivo, Steinhaus, tiene otras aptitudes que le pueden ayudar a tener éxito. Su 1,81 metros de estatura le permiten mirar a los jugadores directamente a los ojos para hacerse respetar. Y además es policía. Vamos, que no teme la violencia.