Viernes, 30 de marzo de 2007
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JAÉN
10.000 jóvenes hacen 'macrobotellón' en La Vestida para recibir a la primavera
El recinto ferial se convirtió ayer en una auténtica marea humana en la que, ante el escaso éxito de los conciertos programados, el alcohol ganó con creces la partida a la música
10.000 jóvenes hacen 'macrobotellón'  en La Vestida para recibir a la primavera
MÚSICA. Muchos pasaron de los conciertos organizados y se concentraron en el alcohol. /PIQUI
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Entró fría y desapacible, como con desgana. Pero no por ello los jóvenes jienenses han dejado de recibir a la primavera como es costumbre en los últimos tiempos: con mucho alcohol y con no menos fiesta. Nadie hubiera dicho a las dos de la tarde, cuando apenas unos cuantos grupos dispersos hacían botellón en el recinto ferial Alfonso Sánchez Herrera, que pasadas unas horas las personas se iban a concentrar en aquel lugar por millares.

Aunque lo que se podía ver Avenida de Granada abajo ya hacía presagiar lo que finalmente ocurrió. Una retahíla interminable de chavales (de todas las edades, de todos los estilos y con atuendos muy diversos) se encaminaba hacia el recinto que el Ayuntamiento ya estableció como oficial el año pasado para esta celebración (en 2005 se hizo en La Alameda y la ciudad entera se colapsó). Y aunque había gente de todo tipo, todos tenían algo en común: portaban una bolsa con botellas o, en el más exagerado de los casos, garrafas de agua de cinco litros rellenas con combinados que a buen seguro acabarían mareando a más de uno.

Estampas más típicas

En total, alrededor de unas 10.000 personas se concentraron durante la tarde y noche de ayer en el recinto ferial de La Vestida para dar la bienvenida a esta estación del año que dicen que la sangre altera. Aunque más que la estación, lo que los alteró fue el alcohol. Al menos durante buena parte de la tarde, poco éxito tuvieron los conciertos que se celebraron en una carpa contigua. Y, sin embargo, las estampas más repetidas fueron la de jóvenes subiendo por la cuesta de acceso tambaleándose de un lado a otro, la de chicos a los que cualquier pared les parecía perfecta para miccionar o la de chicas que, con la misma necesidad fisiológica, de repente surgían de entre los coches aparcados en una gasolinera cercana.

Accidente

Y el ambiente se fue calentando de tal forma que conforme se acercaba la noche más y más vehículos se desplazaban hasta el lugar. Pero el verdadero caos llegó con un accidente que se produjo en la Avenida de Granada. Un joven que conducía en dirección ascendente una motocicleta invadió el carril contrario y chocó con un coche, de manera que los agentes de la Policía Local se vieron obligados a cortar el tráfico en Puerta Barrera, desviando a los coches que pretendían bajar por la Avenida de Granada hacia la de Madrid. El suceso tuvo lugar hacia las 8 de la tarde y hasta más de las 9 -cuando consiguieron llegar los servicios sanitarios y trasladar al chico al hospital (en principio sus heridas o revestían gravedad)- no se restableció el tráfico.

Fue demasiado tiempo teniendo en cuenta que era la hora en la que mucha gente salía de su trabajo (además de los que seguían llegando a la Fiesta de la Primavera). Y la consecuencia directa fue que no sólo se formó un gran atasco en las inmediaciones del recinto, sino que al final las calles más céntricas de la ciudad -como la Avenida de Madrid, el Paseo de la Estación, Cid Campeador o Arquitecto Berges- también sufrieron los estragos del accidente y, por ende, del macrobotellón desenfrenado en el que finalmente se convirtió la Fiesta de la Primavera.



Cálido ambiente

Y es que aunque el de ayer no fuera precisamente el típico día primaveral, lo que sí es cierto es que al final el frío de días pasados parece que dio una tregua y las nubes que a primera hora de la mañana amenazaban con hacer de las suyas fueron despejando al cielo hasta dejar paso al sol y a un ambiente que si no era lo suficiente cálido, ya se encargaban de convertirlo en tal quienes bebían cual desesperados dispuestos a acabar primero con las existencias que habían comprado en la tienda y después con las de las distintas barras que había instaladas en el recinto.

Y casi sin darse cuenta, la noche se les echó encima y de allí no se movía nadie. Al contrario. Muchos de los que en un principio habían decidido no ir no se lo pensaron dos veces cuando sus colegas les llamaron y les contaron el tremendo 'fiestón' que estaba teniendo lugar en La Vestida. La gente no dejaba de llegar a la fiesta y al cierre de esta edición aún se podía ver el desfile de personal Avenida de Granada abajo con sus botellas y sus vasos.

 
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