Ir andando estos días por las calles de Jaén y escuchar los sones de las marchas procesionales de la Semana Santa es muy habitual. Desde hace unas semanas las bandas de música afinan sus instrumentos a conciencia y trabajan sus manos y pulmones, con el objetivo de acompañar los pasos en los días de Pasión. Son muchas horas de ensayos en la que músicos de todas las edades se preparan para dar aún más solemnidad a las procesiones. Los ciudadanos agradecen además poder escuchar las notas durante las horas en las que siguen el trono de las imágenes durante la estación de penitencia.
Pero para llegar a estos días antes son necesarias muchas horas de ensayos. Cada banda tiene sus bandas procesionales y es preciso que los músicos conozcan las partituras.Una de ellas es la Banda de Música Reina de la Amargura, que pertece a la cofradía del mismo nombre de la capital jienense. Hasta el momento, la agrupación se formaba tan sólo para los días de Semana Santa. Sin embargo, ahora existe el deseo de que sea una formación musical fija durante todo el año, con un amplio repertorio, no exclusivo de la semana de Pasión. Así lo indica el director de este grupo y profesor de la Banda Municipal de Música de Jaén, Sebastián Cabrera, quien se hizo cargo de ella el año pasado.«Tenemos mucha ilusión y esperanzas puestas en esta banda, por lo que queremos trabajar en que esté funcionando todo el año», apunta. De hecho, ya tocó el pasado año en la procesión de la Virgen de la Capilla. De momento ensayan los domingos en la iglesia de las Carmelitas, a las que quieren mostrar su agradecimiento por cederles este espacio.
Aprender música
Actualmente son unas sesenta personas las que integran la banda, en su mayoría jóvenes. «Algunos están estudiando en el Conservatorio incluso grados medios y superiores. También hay otros que no tienen muchos conocimientos de música, pero ésa es mi labor, enseñarles y acercarlos a la música», indica Cabrera. Por este mismo motivo añade que están abiertos a que personas a las que les guste el mundo de las bandas puedan entrar en el grupo para aprender.
Cabrera admite además que en ocasiones la recompensa de tocar durante Semana Santa no es tanto económica, sino más bien personal. «Lo hacemos por la ilusión que supone y porque nos gusta», repite.